La
Federación rumana de fútbol ha implantado la tarjeta negra para sancionar a los que no saben comportarse en las gradas en los partidos de categorías inferiores, de
los 7 a los 16 años. Es una buena iniciativa. Va dirigida a los aficionados que increpan, insultan o no saben comportarse. Primero el árbitro para el partido y solicita a los técnicos que hagan llegar la advertencia a sus seguidores. Si se continua, el
colegiado dictamina diez minutos de suspensión y todos a vestuarios. Y si persiste, tarjeta negra y el encuentro se suspende.
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