La cumbre que celebran este fin de semana en Nueva Delhi los BRICS, las potencias del Sur Global , no solo congrega a los rivales de Occidente, como China, sino también a sus enemigos, como Rusia e Irán. Este grupo tan heterogéneo, que incluye también a Brasil, Sudáfrica, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y otras naciones emergentes, también sufre sus disputas internas, pero todas ellas las dejan de lado para presentarse como alternativa a Estados Unidos y Europa en el orden mundial . Por ese motivo, el anfitrión del encuentro, el primer ministro Narendra Modi, inauguró ayer la cumbre con un contundente llamamiento a acabar con la «pirámide de privilegios» de Occidente. «Hoy, el Sur Global está en primera fila de las crisis internacionales, pero en la última en la toma de decisiones. Debemos transformar esa 'pirámide de privilegios' en una 'plataforma de colaboración', una en la que cada nación tenga su voz y cada miembro su participación», propuso Modi. Con estos términos, en realidad, está reclamando un cambio en los organismos internacionales, como el Consejo de Seguridad de la ONU, cuya reforma, a su juicio, «no se puede posponer más» . Para ello, propuso a sus socios de los BRICS «formular conjuntamente diez propuestas para la reforma de la gobernanza global, con el objetivo de convertirlas en una hoja de ruta en el momento de la próxima cumbre». Junto al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, los BRICS buscan aumentar su poder en otros foros como el Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización Mundial del Comercio (OMC), que consideran dominadas por las potencias occidentales. «Al formular esta hoja de ruta, debemos centrarnos en tres aspectos clave: la representación, la capacidad de respuesta y la elaboración de normas para reflejar las realidades económicas de hoy», razonó Modi. Su principal argumento son las cifras que amparan la fuerza de este grupo de países: la mitad de la población de la Tierra, dos quintos del PIB global y un cuarto del comercio internaciona l. A pesar de cuestionar el orden mundial establecido, el primer ministro insistió en que el Sur Global «no está contra nadie» y se congratuló de haber establecido «una identidad distinta» en el escenario internacional. «Mientras fortalecemos a los BRICS, debemos seguir impulsnado la reforma global», arengó el primer ministro indio. Gracias a este objetivo común, Modi consiguió superar las diferencias que separan a los BRICS para firmar una declaración conjunta en la que, además, expresaron su «profunda preocupación» por la guerra en Oriente Próximo. De igual modo, reclamaron «máxima contención» para no agravar aún más la crisis energética que sufre ya todo el planeta por la subida de los precios del petróleo . En este sentido, el comunicado de los BRICS aboga por un «enfoque multilateral» para resolver el conflicto, que afecta a varios de sus miembros. Algunos de ellos están enfrentados, como es el caso de Irán con Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos. El presidente iraní, Masoud Pezeshkian , acudió a la reunión para salir de su aislamiento y buscar ayuda diplomática para la guerra que libra contra la Casa Blanca. Pero Riad no envió al Príncipe Mohamed bin Salmán, sino a su ministro de Exteriores, el príncipe Faisal bin Farhan al Saud. Por parte de los Emiratos, otro de los mayores afectados, sí acudió su presidente y emir de Abu Dabi, Mohamed bin Zayed. Aunque ambos países son aliados de EE.UU. y han resultado muy perjudicados por la guerra de Irán, su presencia en un mismo foro abre la puerta a una posible negociación que ayude a parar de nuevo la contienda. Mostrando su alarma por esta guerra, la declaración de los BRICS denunció los «crecientes riesgos» de su «peligro nuclear», agudizado por los ataques de EE.UU. e Israel contra las instalaciones atómicas iraníes. Su lenguaje, más fuerte que en anteriores comunicados, refleja el creciente malestar por dichos bombardeos y es un tanto que se ha apuntado el presidente iraní con su presencia. Además de Pezeshkian, otro de los dirigentes que ha aprovechado la cumbre para salir de su aislamiento internacional es el presidente ruso, Vladímir Putin . Mientras se recrudecen los ataques del Kremlin en la guerra de Ucrania, sus risas y manos estrechadas con Modi y Xi son todo un mensaje para Zelenski, Trump y la Unión Europea . Con su habilidad de siempre, Putin ha aprovechado la guerra de los aranceles lanzada por Donald Trump, quien también ha puesto en su objetivo a China y la India, para lucirse en este foro junto a Narendra Modi y Xi Jinping. Comprándole petróleo y armas el primero, y petróleo y gas el segundo, ambos se han convertido en sus principales financiadores para seguir pagando la invasión de Ucrania. En cuanto la Casa Blanca impuso aranceles a la India, Nueva Delhi vio aún más libre el camino para seguir importando crudo ruso con el fin de venderlo luego en otros países, estrechando una relación histórica que se remonta a los primeros momentos de la Guerra Fría. Por su parte, Xi Jinping no ha dudado en aparcar sus disputas con la India , adonde no viajaba desde hacía siete años, para presentarse en esta cumbre con los máximos honores y tomar el testigo de la que celebrará en China en 2027. Tanto el régimen de Pekín como el Gobierno de Nueva Delhi pugnan por el liderazgo del Sur Global, ejerciendo cada uno su influencia económica, tecnológica e industrial. Aunque China es más poderosa y está más desarrollada, la India pretende reequilibrar la relación de poder en los BRICS para aumentar su peso global. Pero al primer ministro Modi, que ha demostrado sobradamente su ansia por erigirse en una líder global, no lo será fácil competir con un rival tan poderoso como Xi Jinping, cuya alargada sombra se proyecta sobre esta cumbre gracias a las estrechas relaciones económicas y comerciales que China mantiene con todos sus miembros. En su pugna por liderar el Sur Global, en lo único en que ambos coinciden es en apoyar a Rusia e Irán para cambiar el orden global liderado por Occidente.