No tiene el peso histórico de la Virgen de Linares , que trajo el mismísimo rey san Fernando en la reconquista de la ciudad; carece del 'señorío' que despliega la Virgen de los Dolores , la Señora de Córdoba; le falta la ola de entusiasmo popular que arrastra la Paz cada Miércoles Santo; no preside el altar mayor de la Catedral, como la Virgen de Villaviciosa… Y, sin embargo, ahí está Nuestra Señora de la Fuensanta, cuya festividad celebramos mañana, con el privilegio de ser, entre tantas devociones marianas que tenemos los cordobeses, la patrona de Córdoba. Acaso la sencillez es su tarjeta de presentación y la clave de su éxito. Imagen medieval de pequeño tamaño, apenas medio metro de...
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