Abrió la primera de Villaseca Huertano, al que bregó a la perfección Marco Galán, y con el que salió hecho un Santo Cristo el director de lidia, Jesús Romero, que sufrió dos palizas para helar la sangre. Y de las que volvió a nacer. Por alto comenzó la faena el alcarreño, que entendió a la perfección a un animal que no humillaba ni queriendo y estaba muy justo de fuerza. Lo toreó templadito y con cabeza, en tandas cortas, perfectamente acoplado. Lo estaba bordando el chaval , cuando el animal se le quedó debajo en un pase de pecho, propinándole un volteretón que le dejó conmocionado. No era para menos, qué porrazo se llevó. Pese a eso, no dejó que...
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