Estar postrado en la cama de un centro sanitario durante semanas o meses es una experiencia amarga que a menudo empeora a golpe de tarjeta o moneda. Mirar fijamente al techo y escuchar el murmullo distante del pasillo suele ser el único pasatiempo para miles de enfermos en España si no abonan la tarifa diaria exigida para encender la pantalla de su habitación. Frente a esta realidad se ha rebelado Rosita Rochina, una paciente valenciana de 95 años, ingresada en un centro de rehabilitación de Madrid, que ha promovido una campaña con un objetivo tan sencillo como rotundo: que la televisión sea gratuita en todos los hospitales públicos del país. Su entrada en el centro se remonta al pasado 8...
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