Cuando el cronista o columnista duda el tema, suele coger la calle de enmedio, que es matar a alguien. Pero también puede resucitarse a alguien, porque ahí está Lorca, que habría cumplido noventa tacos, anteayer, y que regresa en películas y otros formatos. Cada cierto tiempo lo redescubrimos, como si acabara de llegar de Nueva York, con la corbata torcida, una luna debajo del brazo y noticias novísimas sobre la nocturna sangre del amor. Llevo siempre de equipaje 'Poeta en Nueva York'. Fue para mí un deslumbramiento de juventud aquel Lorca de voltaje metafórico y estupefaciente, y no me he repuesto nunca de aquella descarga. Han envejecido muchas vanguardias, y algunos de quienes quisieron ser modernos. Lorca, en cambio, conserva...
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