Iván Romeo: "Que no se preocupe el Tour, que ya saldaremos cuentas"
«Estoy mejor que nunca», decía Iván Romeo en el hotel de concentración de Movistar en Mónaco antes del comienzo de la carrera. Estaba feliz, unos días antes había cumplido los 23 años, y la temporada comenzaba a enderezarse para él después de un comienzo prometedor y de algunas complicaciones posteriores.
El Tour es una espina clavada para él. El año pasado se cayó cuando luchaba por la victoria en una fuga. Este año no pudo participar por una gripe que le atacó durante el Tour de Auvernia-Ródano-Alpes, el antiguo Dauphiné. «El año ha sido muy bueno, salvo el Tour. Creo que voy mejorando año a año y es evidente que un revés así te condiciona, pero el año está siendo muy muy bueno y tengo ganas de terminarlo por todo lo alto», advertía entonces.
«Creo que empecé el año genial. Tuve unos meses de discontinuidad y luego me puse malo justo antes del Tour, es evidente que ahí me truncó un poco todo, pero en el principio de temporada y en Polonia he ido muy bien, así que creo que hay cosas muy positivas», añadía.
El Tour no le obsesiona. «Tengo muchas cuentas pendientes, pero también tengo 23 años, me quedan muchísimos por delante y me quedan muchísimos Tours. Que no se preocupe el Tour, que ya la saldaremos», asegura Iván, que no ha desaprovechado ese tiempo de reposo. «También he aprendido de eso, al final sales un poco del bucle loco que tenemos de viaje, correr, entrenar, viaje, correr, entrenar, y me he quedado unos meses en casa. He visto un poco el mundo desde fuera y creo que también me ha dado más chispa para este final de año», afirma.
Llegó centrado en la Vuelta, pensando, como todos, que la carrera tenía dueño antes de empezar y que lo suyo y lo de su equipo, el Movistar, era ganar alguna etapa. «Si no lo consigo, no me iré contento a casa. Esto es una grande y el objetivo creo que tiene que ser ese», admitía, aunque sabía que iba a ser difícil. Después llegó una actuación menos convincente de lo esperado en la primer contrarreloj de la Vuelta, donde Romeo pidió perdón a los aficionados por su actuación.
Pero ahora todo eso es secundario. El objetivo del equipo en el comienzo de la Vuelta era una victoria parcial y una buena clasificación de Enric Mas o de Cian Uijtdebroeks. El belga se fue a casa antes de tiempo, como Pogacar, y ahora Enric Mas es el maillot rojo de la Vuelta. «Yo le veo genial. Hemos estado haciendo altura juntos con todo el equipo y creo que él está recuperando sus mejores sensaciones. El verano le va bien, el calor le va bien, la Vuelta le va bien. Así que nada, iremos día a día con él sin meterle presión también. La que le pueda quitar yo, bienvenida sea. Creo que está perfecto», decía de Enric.
Ahora su trabajo es ayudarle a ganar la Vuelta. La baja de Uijtdebroeks deja al líder un poco solo en la montaña y todos tienen que sacrificar sus ambiciones personales para buscar el beneficio común. Camino de Lorca, Romeo se descolgó del grupo para guardar fuerzas. Enric lo necesitará para estar arropado en la subida a Calar Alto y antes, en Velefique. E Iván es uno de los que puede protegerlo. Después le queda aún una opción de victoria en la contrarreloj de Jerez. La etapa en la que Enric, probablemente se sienta menos seguro, es la que ofrece más posibilidades para Iván Romeo. Sus prioridades, como las del equipo, han cambiado. Ahora Enric Mas tiene la oportunidad que nadie esperaba y deben cuidarlo.