El precio de la gasolina y el diésel vuelve a estar en el foco tras la entrada en vigor de los nuevos descuentos fiscales sobre los carburantes. Desde el 1 de septiembre, el diésel cuenta con una rebaja mayor, mientras que la ayuda aplicada a la gasolina se reduce. Pero, ¿quién se beneficia realmente cuando sube el precio de la gasolina o el diésel? Sobre este tema ha hablado el famoso economista Gonzalo Bernardos durante una intervención en el programa Más Vale Tarde, de laSexta. El experto diferencia entre la situación de las grandes petroleras y la de las estaciones de servicio, cuyo negocio funciona de una manera diferente. Bernardos explica que las compañías petroleras sí suelen salir beneficiadas cuando se encarece el crudo. «Cuando el petróleo sube, se disparan las petroleras y todas las petroleras empiezan a ganar muchísimo dinero», señala. Según el economista, esto se debe tanto al aumento del margen de refino como al propio incremento del precio del petróleo provocado por la escasez. Sin embargo, esto no ocurre necesariamente con las estaciones de servicio. «A las gasolineras, normalmente, no les pasa lo mismo porque las gasolineras, históricamente, tienen un modelo en que ganan más por volumen de ventas que por subida de precio», explica Bernardos. Es decir, su beneficio depende en buena medida de la cantidad de combustible que consiguen vender y no simplemente de que el precio que aparece en los surtidores sea mayor. De hecho, una subida fuerte de los carburantes puede terminar jugando en su contra si provoca que los conductores reduzcan el consumo. Bernardos sostiene que este escenario «a muchas gasolineras no les viene bien», precisamente porque unos precios más elevados pueden traducirse en un menor volumen de ventas. El economista advierte, además, de que la presión sobre los precios puede continuar durante los próximos meses. Bernardos habla de una situación de «incertidumbre absoluta» marcada por los conflictos internacionales y anticipa que este contexto puede traducirse en «tipos de interés más altos, precios de la gasolina más altos» y una pérdida de poder adquisitivo si el IPC crece por encima de los salarios.