Qué es el "efecto prisionero deportivo": así afectará al Atlético el "cerrojazo" a Julián Álvarez
El futuro de Julián Álvarez ha sido sin duda el culebrón del verano y por fin verá su final en apenas unas hora cuando el mercado cierre sus puertas. La guerra no ha cesado ni un solo día y las balas vuelan entre el club rojiblanco, el FC Barcelona y el entorno del futbolista, al que el club colchonero culpa de la tensión generada con la Araña.
El Atlético de Madrid no da su brazo a torcer y se mantiene firme en su postura de no vender a Julián Álvarez al Barcelona salvo un giro drástico de última hora. A pesar de que la situación en el club rojiblanco es insostenible después de la reacción de la grada en el partido ante el Villarreal, Gil Marín y Mateu Alemany lo tienen claro. Están dispuestos a venderlo al Arsenal, pero no al Barcelona.
A día de hoy, la única oferta que podría sacar a Julián del club rojiblanco es la del Arsenal. Según adelantan los medios británicos, el Arsenal mantiene su oferta formal de 150 millones por Julián Álvarez que el Atlético de Madrid ya habría aceptado. Así lo confirma el técnico Mikel Arteta que asegura que "estamos tratando de mejorar el equipo y hasta este martes por la noche vamos a intentar hacerlo".
Sin embargo, el jugador se niega en rotundo a regresar a la Premier y solo le queda recomponerse y continuar en el Atlético a la espera de que el Barcelona cumpla su promesa de volver a la carga en enero.
Malestar en el vestuario
Una situación que no será fácil y que ya ha afectado al vestuario. Julián Álvarez regresaba con el grupo el pasado domingo pero, según informó el periodista Juan Jesús, la sesión terminó en fractura total. Antes de saltar al césped, hubo una charla tensa a puerta cerrada donde pesos pesados le recriminaron su actitud con la afición. El argentino hizo la sesión aislado.
Tras esto, Simeone trasladó a Alemany que mantener a Julián será un problema grave. El Cholo exige su venta inmediata o lo apartará del equipo para evitar que el vestuario explote.
Y es que según la psicología, el argentino sufriría lo que se conoce como "efecto prisionero deportivo" y sus consecuencias para el club rojiblanco pueden ser demoledoras.
¿Qué es el "efecto prisionero deportivo"?
Este síndrome es un término acuñado en el ámbito de la psicología en los medios para describir el estado mental de un deportista que ha tomado la decisión psicológica de cerrar una etapa o marcharse de su club, pero se ve obligado a seguir jugando o entrenando físicamente con el equipo.
Esta desconexión genera una disociación drástica en la que el cuerpo del atleta permanece en el equipo, pero su cabeza y emociones ya están en otro lugar.
Estos son los síntomas principales:
Disociación mente-cuerpo: El deportista cumple con sus obligaciones contractuales de forma automática, pero carece de la implicación emocional necesaria.
Desgaste: Al verse atrapado en una encrucijada entre los deseos del club, el rechazo o presión de la afición y sus propias metas personales, el rendimiento y la salud mental del jugador sufren un deterioro evidente que podrían encaminarle incluso a una baja por depresión.
Percepción de castigo: el deporte se experimenta como una obligación o un castigo temporal en lugar de un desafío estimulante.
El "caso Julián" llegará esta noche a su fin pero al Atlético aún le queda mucho trabajo por hacer.