Ferraz reduce a «versos libres» a los alcaldes del PSOE que desafían su orden sobre Ceuta
Ferraz intenta contener otra grieta abierta por la crisis de Ceuta. Esta vez, una rebelión que ha empezado desde abajo. Un puñado cada vez mayor de alcaldes socialistas ha decidido desobedecer el criterio marcado por la dirección federal y participar este miércoles en las concentraciones de apoyo a la ciudad autónoma.
En la sede del PSOE tratan de quitar hierro al asunto y los reducen a «versos libres». No ven una contestación organizada contra Pedro Sánchez, aunque admiten que algunos regidores han decidido ir por su cuenta.
El problema es que el goteo no ha parado. León, Mérida, Espartinas, Moguer, Chiclana de la Frontera o Almendralejo han ido apareciendo en el mapa de municipios gobernados por socialistas que celebrarán algún tipo de concentración.
No todos acudirán a la convocatoria de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), ni todos lo harán a la misma hora. Pero todos se han apartado, de una manera u otra, de la consigna que Ferraz ha trasladado a sus cargos: no secundar una iniciativa que la dirección socialista considera diseñada por el PP para desgastar al Gobierno.
«Hay versos libres y cada uno decidirá si tiene que estar o no tiene que estar», reconoce la portavoz socialista, Montse Mínguez.
Es el caso del alcalde de León, José Antonio Díez. El regidor socialista ha defendido que la respuesta a Ceuta debe alejarse del partidismo y ha reclamado «altura de Estado». Díez participará en una concentración organizada por la sociedad civil. Antonio Rodríguez Osuna, alcalde de Mérida, también saldrá a las puertas de su ayuntamiento y leerá un manifiesto acordado con el resto de los grupos municipales. En Moguer, Gustavo Cuéllar ha ido más lejos y ha decidido secundar expresamente el llamamiento de la FEMP.
También habrá concentración en Espartinas. Su alcaldesa, Cristina Los Arcos, la ha convocado a las doce del mediodía, lejos del horario marcado inicialmente por la federación municipalista, y la ha presentado como un acto «por la paz social» que pretende mantenerse apartado del «ruido político».
El PSOE sevillano se ha agarrado precisamente a esa diferencia para negar que exista desobediencia. En Chiclana, José María Román también participará, aunque ha acusado al PP de intentar instrumentalizar políticamente las movilizaciones. Cada alcalde ha encontrado su propia fórmula. Y eso es precisamente lo que Ferraz llama «versos libres».
Ferraz señala al PP
La dirección socialista ha puesto el foco en otro sitio. Fuentes de Ferraz consultadas por LA RAZÓN cuestionan que la FEMP haya convocado las concentraciones sin haber debatido previamente sus términos en los órganos de la organización. Consideran que la presidenta de la federación, María José García-Pelayo, alcaldesa popular de Jerez de la Frontera, ha utilizado la institución para poner a los alcaldes socialistas contra las cuerdas y convertir una movilización aparentemente transversal en otra cosa.
En Ferraz están convencidos de que detrás existe una intencionalidad política evidente: convertir las concentraciones de apoyo a Ceuta en pitadas contra el Gobierno de Pedro Sánchez.
Mínguez lo ha dicho incluso con mayor crudeza. «Esas concentraciones no se hacen por Ceuta, seamos claros y seamos adultos, esas concentraciones son contra Pedro Sánchez», ha asegurado. Para la dirección socialista, el PP ha encontrado en Ceuta otro elemento con el que alimentar el desgaste del presidente después de un verano especialmente complicado para el Ejecutivo.
El PSOE ya había tratado de cortar el movimiento antes de que creciera. La Secretaría de Política Municipal remitió durante el fin de semana una circular a las federaciones territoriales para pedir expresamente a sus cargos que no secundaran las movilizaciones. El documento ha llevado las firmas de María Jesús Montero, Rebeca Torró y Juan Francisco Serrano y ha acusado al PP de utilizar la crisis como «elemento de movilización y confrontación» contra el Gobierno. Pero la instrucción no ha funcionado en todas partes.
La paradoja para Ferraz es difícil de administrar. La dirección sostiene que participar en las concentraciones contribuye a una estrategia diseñada por el PP contra Sánchez, mientras algunos de sus propios alcaldes consideran que permanecer ausentes puede resultar todavía más difícil de explicar ante sus vecinos. La política municipal tiene sus propias reglas. Los alcaldes pisan la calle, reciben las quejas directamente y algunos han decidido que la solidaridad con Ceuta debe quedar por encima de las órdenes del partido.
No todos piensan igual. Alcaldes socialistas como Julio Millán, en Jaén; Rosa Herce, en Arnedo; o Maider Etxebarria, en Vitoria, han mantenido la posición defendida por Ferraz. El partido intenta utilizar estos casos para demostrar que no existe una rebelión generalizada, sino decisiones individuales de determinados regidores.
Pero Ceuta se ha convertido desde hace semanas en una matrioska para el PSOE. Dentro de la crisis migratoria ha aparecido una crisis política; dentro de ella, una crisis de gestión; y ahora, dentro del propio partido, empiezan a aflorar las diferencias sobre cómo responder a lo sucedido.