El obispo de Barbastro: «Dimito si la Virgen no vuelve a su ermita»
Si la talla de Nuestra Señora de los Ángeles no regresa a su ermita original, el obispo de Barbastro-Monzón renuncia. Es la amenaza que Ángel Pérez Pueyo lanzó hoy al Vaticano a través de un comunicado, en el marco de la crisis abierta desde hace unos siete años con el Opus Dei con relación a Torreciudad, el centro de peregrinación de referencia para quienes siguen los pasos de san Josemaría Escrivá de Balaguer. Ante este ultimátum, desde la Obra han optado por no hacer valoración y explican a LA RAZÓN que están «a la espera de la resolución» del Vaticano.
Fue en 2020 cuando los responsables de Torreciudad se dirigieron al Obispado aragonés con una petición de renovación contractual sobre el enclave. El diálogo desembocó en un conflicto en manos de Roma, que debe dilucidar sobre la actualización de los estatutos vinculados a un terreno que la Diócesis cedió en 1962 a través de un contrato por tiempo indefinido a la Obra y que incluye una ermita, la imagen de la Virgen, una hospedería y unos terrenos anejos que incluyen un macrotemplo.
Ya hace un año, en una homilía, Pérez Pueyo dejó caer sus diferencias por cómo se estaba abordando el asunto tras la muerte de Francisco, que le ofreció su apoyo a puerta cerrada. «No cedás», le llegó a decir, según desveló el propio obispo. Ahora hace más explícitas sus críticas al comisario vaticano que designó el Papa argentino: el español Alejandro Arellano, decano del Tribunal de la Rota. «He contemplado en estos meses cómo el comisariado plenipotenciario sobre el complejo de Torreciudad se transformaba en una especie de mediación entre ellos y la diócesis, como si este pueblo que esperaba justicia tuviese que aceptar renuncias en vez de defender sus derechos, que originó la comisión de Torreciudad», escribe el pastor de su puño y letra.
En este documento, insta al Vaticano a que controle las cuentas y la pastoral del centro de espiritualidad mariana vinculado al Opus Dei. Para ello, propone que sea reconocido como santuario internacional dependiente de la Santa Sede, lo que implica que Roma «supervise su realidad económica y pastoral». Pérez Pueyo lanza este dardo después de que algunas voces sugirieran que el encontronazo con la Obra vendría motivado por un interés de la Diócesis de recabar fondos a través del cepillo de Torreciudad. El obispo niega la mayor: «Hemos renunciado a cualquier compensación económica. No reclamamos el gobierno del nuevo templo, ni sus bienes, ni sus cuentas, ni las entidades o empresas vinculadas».
Pérez Pueyo se concentra en su nuevo escrito en el retorno de la talla de Nuestra Señora de los Ángeles, que desde hace cincuenta años se custodia en el espacio tutelado por la Obra, a su ermita original, donde permaneció los mil años anteriores. «Vuestro pastor nunca firmaría ese improbable expolio a vuestra dignidad. Pondría en tal caso mi cargo a disposición por lealtad a nuestro pueblo», expone el obispo.
El pastor de la diócesis aragonesa toma como punto de partida para comunicado la romería de Vírgenes de Ribagorza y Sobrarbe que tendrá lugar el próximo día 5. Ese día, la imagen de la Virgen volverá por unas horas a su casa. Desde el Opus Dei solicitaron al comisario que autorizara su partición, que dio su visto bueno a la petición temporal del obispo.