Barcelona ha vuelto a a vivir un verano con el turismo desbordado. En el arranque del verano, la ciudad encadenó el Primavera Sound, el Sónar, la visita del Papa León XIV, el Gran Premio de España de Fórmula 1, las celebraciones del Orgullo, el Congreso Mundial de Arquitectos y numerosos encuentros profesionales que culminaron con la salida del Tour de Francia. La intensa agenda internacional, promovida en parte por el Ayuntamiento, elevó por encima del 97% la ocupación de los apartamentos turísticos legales, un síntoma más del extraordinario atractivo que sigue manteniendo la capital catalana. Todo ello sucede, sin embargo, en una ciudad donde ese éxito ha terminado alimentando un creciente malestar ciudadano . La presión sobre el espacio público,...
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