Un gran reto para la candidatura de Rebeca Gryspan a la ONU
A pocos meses de concluir diez años como secretario general de Naciones Unidas, el portugués António Guterres se expresa con mayor libertad. Así lo hizo en una reciente entrevista con el diario Financial Times. Algunas de sus afirmaciones llaman poco la atención:
El Consejo de Seguridad está paralizado en torno a temas de guerra y paz. El “peso” relativo de varios países ha cambiado y las cargas de influencia están en flujo. Las experiencias de Rusia en Ucrania y Estados Unidos en Irán revelan los límites de las superpotencias. La mediación en los conflictos, para la ONU y otros actores, es cada vez más difícil. El recorte de fondos estadounidenses ha limitado severamente su acción, pero aún existen importantes ámbitos de cooperación, sobre todo humanitaria, como en el Sahara Occidental, Haití, Libia y Sudán. China, añado, aporta aún menos.
Pero Guterres también toca aspectos estructurales de la organización y el sistema internacional. En esencia: tanto los organismos financieros globales (Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional) como el Consejo de Seguridad deben reflejar las actuales condiciones geoeconómicas y geopolíticas del mundo. De lo contrario, perderán cada vez más relevancia, incluida la asediada ONU.
El gran problema es que, en ella, la llave de los cambios la tienen Estados Unidos, Rusia, China, Francia y el Reino Unido (los P5), miembros permanentes y con poder de veto en el Consejo. Y creo casi imposible que, al menos los tres primeros, acepten un esquema distinto en ese órgano, algo clave y que reclaman muchos países, incluidas “potencias medias” –o no tanto–, como India, Japón y Brasil.
Según Guterres, como el secretario general solo tiene voz y carece de poder sobre los Estados, no puede imponer reformas de fondo. Imponerlas no, pero impulsarlas sí: la voz fuerte, aunque prudente, los objetivos claros y la proactividad son robustas palancas de influencia. Quien mejor lo entiende y plantea, entre los candidatos actuales al cargo, es nuestra compatriota Rebeca Grynspan. Razón de más para apoyarla.
Sin embargo, no descarto que alguno de los P5 prefiera la inmovilidad, no las reformas para relanzar la ONU, y opte por candidatos más pasivos. Cómo neutralizar tal posibilidad es un gran reto para Grynspan.
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Eduardo Ulibarri es periodista y analista.