Hay que tenerlos «cuadraos». O no tener vergüenza, ni límite. Hay que estar por encima del bien y del mal. Creérselo tanto y tenérselo tan creído que te pegas unas vacaciones de un mes en un palacio de Patrimonio Nacional, mientras una ciudad española es invadida por el vecino. Mientras esa ciudad sufre «un ataque a la integridad territorial», según dijo el propio figura. La expresión «tenerlos cuadrados» se atribuye a Julio César (sinceramente, vete tu a saber si es verdad) y se correspondería a cómo él mismo se refería a las características físicas de los feroces soldados aquitanos, hoy franceses de la región de Gascugna, al suroeste del país. En nuestro caso, y con nuestro protagonista, el ripio se...
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