China avanza con un radiotelescopio de 110 metros que podrá girar 360 grados y apuntar al cielo con una precisión extraordinaria
China avanza en la construcción del Qitai Radio Telescope (QTT), un gigantesco radiotelescopio de 110 metros de diámetro que busca llevar la precisión de observación astronómica a un nuevo nivel. El proyecto se desarrolla en Xinjiang y contempla una antena completamente orientable.
El radiotelescopio tendrá una precisión de apuntado de unos 2,5 segundos de arco, una cifra difícil de dimensionar. Para entender su escala, ese margen angular equivale aproximadamente al tamaño aparente de una pelota de ping-pong observada desde una distancia de 3,3 km.
El radiotelescopio de 110 metros que construye China
El Qitai Radio Telescope tendrá una estructura de 110 metros de diámetro y será capaz de girar 360 grados alrededor de su eje vertical. Su enorme sección móvil superará las 3.000 toneladas, lo que convierte su construcción en un importante desafío de ingeniería.
La estructura principal del radiotelescopio avanza en Xinjiang y China prevé completar esta etapa en 2027. El objetivo es terminar todo el proyecto y ponerlo en servicio en 2028, cuando comenzará su actividad científica y astronómica.
Una precisión equivalente a una pelota de ping-pong a 3,3 km
Uno de los aspectos más llamativos del QTT será su precisión de apuntado, estimada en 2,5 segundos de arco. Esta medida representa una fracción diminuta de un grado y permitirá orientar la enorme antena hacia regiones concretas del cielo con una exactitud extraordinaria.
La comparación con una pelota de ping-pong ayuda a comprender esta cifra: vista desde 3,3 kilómetros, una pelota ocupa aproximadamente ese mismo margen angular. Esto no significa que el radiotelescopio pueda detectar una pelota a esa distancia, sino que su sistema de orientación puede alcanzar esa precisión.
El gigante chino estudiará el universo hasta 115 GHz
El Qitai Radio Telescope estará diseñado para trabajar con frecuencias de hasta 115 GHz, correspondientes a longitudes de onda de apenas unos milímetros. En estas frecuencias, cualquier pequeño error en la orientación o deformación del reflector puede afectar la calidad de las observaciones.
Por ello, el radiotelescopio incorporará sistemas de ajuste activo capaces de compensar las deformaciones provocadas por factores como la gravedad y el viento. Una vez operativo, podrá estudiar púlsares, ráfagas rápidas de radio y otros fenómenos del universo, además de participar en redes de interferometría de muy larga base.