Vivimos permanentemente haciendo algo por última vez. Lo raro es que no lo sabemos. Es difícil recordar cuando fue la última vez que tu madre te ató los cordones de los zapatos o la última noche en la que todos los primos dormimos juntos en la casa del Corro. Un último beso, la última llamada a un amigo o ese último trayecto que separaba tu casa del colegio . Solemos vivir pendientes de la primera vez y, sin embargo, nuestra biografía quizá esté escrita con las últimas. La vida tiene la elegancia de ocultarnos los finales. No de los grandes hitos, pero sí de las pequeñas cosas que nos hacen de una u otra forma. Y de las personas que...
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