Julián Hernández: «Un grupo de rock puede acabar en un cataclismo»
Hace ya cuatro años que Siniestro Total, uno de los grupos fundamentales del punk/rock español, se despidió de los escenarios con dos conciertos en Madrid que se ganaron la etiqueta de legendarios. Pero Julián, el único miembro fundador que no se ha bajado jamás del barco y que terminó convirtiéndose en el epítome de las esencias de esa banda, aún guarda balas en la recámara que sus incondicionales esperan con avidez, como un documental, ya concluso, que anda en la pelea de la búsqueda de plataforma.
¿Todo grupo de rock es un cataclismo?
Ja, ja, ja. Hombre, tanto como un cataclismo… Un grupo de rock puede acabar en un cataclismo, sí. Pero es una sociedad, una unión social, humana, muy extraña. O sea, que sí que es algo raro. Quiero decir que hay grupos humanos como, yo qué sé, la familia o una pandilla de amigos, pero un grupo de rock es otra cosa, es algo más especial. No es fácil de describir, vaya.
Siniestro Total dijo adiós a los escenarios con un doble concierto en Madrid. ¿No habría sido más propio de gallegos despedirse a la francesa?
Mmm… No, ja, ja, precisamente no. La historia era que ya estaba todo más o menos pensado. De hecho, yo se lo había dicho a los chicos, que a partir de los 60 tacos las cosas no iban a ser fáciles. Porque ya lo de subirse a una furgoneta y esas cosas... Además, imagínate en una furgoneta en un verano como este, con estos incendios y con un calor abrasador... Creo que podría haber sido la muerte, directamente.
Pero aunque ya no ofrezcan conciertos, Siniestro Total continúa en activo, ¿no? Al menos, eso sostiene el Oráculo de Wikipedia, que siguen vivos.
Lo que estoy haciendo es currar con Mikel Clemente en el documental sobre Siniestro Total, que es un buen tocho. Ya está acabado, pero nos faltan algunas cuestiones administrativas. Y a ver si conseguimos ponerlo en algún sitio. Y luego, por otro lado, también hemos editado cosas del año de la pera con Munster Records, y en eso estamos, en cosas de a posteriori del grupo. De a posteriori de las actuaciones, quiero decir. La verdad es que el documental está muy bien. Mikel se lo ha currado del copón y, ya te digo, a ver si conseguimos ponerlo pronto en algún sitio. A ver cómo lo hacemos porque esto es el famoso «do it yourself», que es un Cristo. Pero, bueno, estamos en ello.
¿La ironía en el arte debería ser Bien de interés cultural y Patrimonio de la Humanidad?
Mmm… Tampoco estoy yo muy seguro… ¿Bien? Sí. Pero no tengo muy claro lo de que sea un bien de la humanidad. Desde luego, a mí, en general, las cosas demasiado solemnes no me interesan mucho, vaya.
O sea, que la ironía no necesita ningún título oficial.
No, yo creo que no.
Le pregunté a Miguel Costas para esta misma sección si Extremoduro fueron, salvando todas las distancias, los Siniestro Total de los 90. ¿Qué opina?
No, no, para nada. Creo que Extremoduro era un buen grupo. Pero donde nos podíamos diferenciar esa que a Extremoduro les faltaba la ironía, cosa que no me parece mal, de hecho, me parece estupendo, pero no nos parecíamos mucho. ¿Compartíamos la transgresión? Sí, es posible que sí…. Sí, la transgresión, lo que quieras. Pero tampoco era la intención, ¿eh? O sea, a nosotros es lo que nos salía, sin provocarlo.
También le dije a Costas que hay «costistas» y «julianistas», y quise saber cuál fue Lennon y cuál McCartney. ¿Y?
Es que ninguno de los dos. O sea, esa es una cosa que se ha inventado Miguel para ver si cuela, pero no cuela, no.
¿Qué pensaría McCartney de esto?
Es que no es así para nada, ni de coña. Entre otras cosas, porque ni Lennon ni McCartney utilizaron el nombre de los Beatles para andar tocando por ahí después, cosa que sí hizo Miguel con el nombre de Siniestro Total, pero bueno. La historia de Lennon y McCartney está un poco pillada por los pelos, vaya.
¿Germán Coppini era demasiado profundo o intelectual o introspectivo para un grupo como Siniestro?
Uf. No. No lo sé. La historia de Germán era que estar en dos grupos el mismo cantante no es algo especialmente fácil de llevar. Además, los dos grupos eran distintos. Pero te diré que con nosotros era una mala bestia. No hay más que ver algunos vídeos de aquellos años. Hay un vídeo de Rock-Ola, del 83, que es una barbaridad. Germán era una fiera en el escenario. Pero luego, en Golpes Bajos…
Se atemperó.
… Bueno, no sé yo si es atemperarse o no, pero, vamos, que luego no se parecía en nada.
¿Es consciente de que «Miña terra galega» puede «matar» a cualquier gallego que la escuche desde fuera de España?
Hombre, matar no lo sé, pero sí que he visto a gente llorando mientras sonaba. Aunque eso es otra cosa, ja, ja. Llorar un poco no es morirse.
Realmente es más himno de esa tierra que «Os pinos», ¿no?
Pues, hombre, no lo sé. Eso lo dijo hasta el presidente este que tenemos, que era el himno no oficial. Pero, bueno, qué le vamos a hacer. La hicimos buena, ja, ja.
¿Es su mejor letra?
No, no. La verdad es que no tengo un tema predilecto de entre todos los que he escrito, en absoluto.
Esta sección lleva por título «¿Tienes fuego?». Señor Hernández, ¿tiene fuego?
Si te refieres a pasión, pues no queda más remedio que tener un poco de ganas. Porque, aparte de todo, siempre hay un lugar común. Lo de que España es un país muy musical es más falso que un duro de madera. Si antes la asignatura de música era una maría, ahora directamente ha desaparecido de los planes de estudio. España no es un país especialmente musical, aquí la música no es lo cotidiano. No es como los irlandeses, que están todo el día haciendo música. La música en España es eso, sí, una excepción.