El país que vende su pasaporte por 80.000 euros para sobrevivir al cambio climático
El pequeño Estado insular de Nauru, en el Pacífico, se enfrenta a uno de los mayores desafíos de su historia. La subida del nivel del mar amenaza especialmente a una población que se concentra en las zonas costeras, mientras que el interior de la isla arrastra las consecuencias de décadas de explotación minera.
Ante esta situación, el Gobierno necesita trasladar aproximadamente al 90% de las familias hacia las zonas más elevadas del país y reconstruir allí buena parte de las infraestructuras. El proyecto requiere una inversión millonaria y la primera fase podría superar los 60 millones de euros, una cantidad que el país busca obtener mediante una fórmula poco habitual.
Un pasaporte por unos 80.000 euros
Nauru ha puesto en marcha un programa que permite a ciudadanos extranjeros solicitar su nacionalidad a cambio de una aportación económica. El precio actual ronda los 80.000 euros, una tarifa que supone una reducción temporal respecto al coste inicial establecido por las autoridades.
A cambio, quienes superan todos los controles pueden obtener un pasaporte que permite viajar sin visado a más de 85 destinos internacionales. Entre ellos figuran algunos importantes centros económicos y financieros de Asia, como Singapur y Hong Kong, lo que convierte el documento en un atractivo especialmente interesante para determinados inversores.
La iniciativa forma parte de una estrategia para conseguir recursos con los que financiar la adaptación del país al cambio climático. Nauru necesita desarrollar nuevas zonas habitables en el interior, pero se encuentra con un problema añadido: buena parte de ese territorio ha quedado deteriorada después de décadas de minería intensiva.
Según los datos facilitados sobre el programa, más de 120 personas ya han adquirido la ciudadanía desde que comenzó el año pasado. Los compradores, además, deben tener en cuenta una limitación importante: conseguir la nacionalidad no les permite adquirir terrenos en la isla.
La venta de ciudadanía a cambio de inversiones no es exclusiva de Nauru. Otros Estados, especialmente en el Caribe, han desarrollado programas similares destinados a atraer capital extranjero. En muchos casos, sin embargo, las cantidades exigidas son considerablemente superiores y pueden superar los 200.000 euros.
Cuatro fases de controles para evitar nuevos problemas
El programa también ha generado preocupación por los posibles riesgos relacionados con la seguridad. Nauru ya cuenta con un antecedente especialmente delicado: a comienzos de los años 2000 tuvo que cancelar una iniciativa similar después de que personas relacionadas con el crimen organizado consiguieran acceder a sus pasaportes.
Para evitar que una situación parecida vuelva a producirse, las autoridades han endurecido ahora el proceso de selección. Los solicitantes deben superar una evaluación dividida en cuatro fases y someterse a controles exhaustivos destinados a comprobar sus antecedentes y su identidad.
El Gobierno también se reserva la posibilidad de retirar la ciudadanía si el beneficiario comete determinados delitos graves. De esta manera, las autoridades intentan combinar la necesidad urgente de recaudar fondos con unas garantías de seguridad que consideran imprescindibles.
La decisión refleja hasta qué punto el cambio climático está obligando a algunos pequeños Estados insulares a buscar soluciones extraordinarias. En el caso de Nauru, el problema no consiste únicamente en proteger determinadas zonas frente al avance del océano, sino en encontrar un lugar seguro donde pueda vivir buena parte de su población.
El país tiene que afrontar además una dificultad añadida que complica todavía más el proceso: las zonas interiores, que deberían convertirse en el nuevo espacio residencial, están marcadas por el impacto de la minería. Antes de trasladar allí a miles de personas será necesario invertir en infraestructuras, viviendas y servicios básicos.
Con el programa de ciudadanía, Nauru pretende convertir uno de sus pocos activos disponibles en una fuente de financiación. El objetivo es obtener recursos suficientes para adaptar el territorio antes de que la subida del nivel del mar haga todavía más difícil mantener la población en las zonas donde vive actualmente.
La estrategia plantea así una situación poco habitual: un país que necesita reconstruir su territorio para hacer frente al cambio climático y que ha decidido recurrir a la venta de su nacionalidad para conseguir parte del dinero necesario. Para Nauru, el tiempo juega en contra y cada nuevo ingreso puede convertirse en un recurso destinado a garantizar su futuro.