Conducir por la ruta 220 es un acto de fe
Durante meses, quienes transitamos por la ruta nacional 220, el tramo conocido como La Presa, en Paracito de Santo Domingo de Heredia, hemos sido testigos del deterioro progresivo de una vía que parece olvidada por las autoridades.
Lo que antes era un camino fluido hacia el puente del río Pará se ha convertido en una odisea de huecos, desniveles y peligro constante. Cada vehículo que pasa por allí sufre el impacto de una infraestructura que se desmorona, mientras los conductores observamos impotentes cómo la Municipalidad de Santo Domingo y el Conavi se limitan a promesas y comunicados.
El cierre prolongado de la ruta, anunciado con bombos y platillos como parte de un proyecto de mejoras, generó expectativas que pronto se desvanecieron. Se habló de aceras nuevas y colocación de tuberías, pero el resultado fue una carretera que parece haber quedado a medio hacer. Los trabajos se extendieron por meses, afectando el comercio local y la movilidad. Al final, lo que se entregó dista mucho de ser una obra digna del tiempo y los recursos invertidos. El cierre no se justificó, y el supuesto “arreglo” solo agravó la situación.
Hoy, conducir por dicha ruta es un acto de fe. Los huecos son incontables, el asfalto se desintegra y los bordes se erosionan con cada aguacero. No es solo incomodidad, se trata de seguridad: motociclistas que pierden el control, autos que deben invadir el carril contrario para esquivar los cráteres, peatones que caminan por áreas sin protección. Es inaceptable que una vía nacional esté en estas condiciones mientras las instituciones responsables se hacen de la vista gorda.
La comunidad merece respeto y soluciones reales. No más comunicados vacíos ni obras inconclusas. La Municipalidad de Santo Domingo y el Conavi deben asumir su responsabilidad y devolverle a La Presa una carretera decente. No pedimos lujos, pero detrás de cada hueco hay una historia de frustración, y detrás de cada conductor que esquiva el deterioro, hay un ciudadano que exige ser escuchado.
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Christian Andrés Umaña es vecino de Heredia.