El mundo al revés: cuatro okupas llaman a la Policía cuando el dueño intentaba entrar en la vivienda
La okupación es un fenómeno en auge para temor de propietarios y vecinos. Los primeros sufren las consecuencias económicas, pero los segundos se ven afectados a nivel de tranquilidad y convivencia. El mejor ejemplo es la redada en Los Vivitos para acabar con un asentamiento en el que eran habituales las drogas y las peleas de gallos. Otros asentamientos son individuales en pisos aprovechando la salida por vacaciones de los propietarios, que se encuentran una amarga sorpresa al regresar.
Si es la vivienda principal y la okupación constituye un allanamiento de morada, el caso puede resolverse de manera más rápida, pero de lo contrario puede convertirse en una pesadilla de varios meses, igual que ocurre con la inquiokupación. La primera vivienda también hay que protegerla al salir de viaje en verano, porque si no, a la vuelta incluso puedes acabar denunciado ante la Policía por intentar entrar en tu propia casa como ocurrió en un llamativo caso en Palma. La Policía acabó dando la razón al propietario y deteniendo a los okupas, pero la situación fue verdaderamente surrealista.
Unos okupas sin temores
Normalmente los okupas son los que temen la presencia de la Policía e intentan evitarla para pasar inadvertidos y evitar un posible desalojo, pero en este caso en Baleares, revelado por el 'Diario de Mallorca', todo sucede al revés. Los okupas llamaron a la Policía cuando el propietario intentó entrar en su casa al volver de unas vacaciones de dos semanas. El hombre intentó trepar por la fachada para entrar en su casa y se encontró con la llamada.
Los okupas eran dos hombres y dos mujeres que acabaron detenidos cuando llegaron los agentes y cercioraron que el hombre era el verdadero dueño y ellos habían entrado de manera ilegal en la vivienda. El hombre regresó a la vivienda por el aviso de su empresa de alarmas en el momento de la entrada, que había sido inmediata, esa misma mañana. La inmediatez permitió al dueño recuperar su vivienda sin necesidad de abordar un largo proceso judicial.
La versión de los okupas
Los cuatro okupas mayores de edad acabaron detenidos, pero la mujer que realizó la llamada a la Policía dejó su versión, según el diario balear. Ella afirmó que había comprado la vivienda por 1.500 euros y que ya llevaba varias semanas en el interior de la misma. Esto no era así como pudieron comprobar los agentes, que observaron al entrar junto con el propietario que una mañana había sido suficiente para causar varios daños en la vivienda.
Estos desperfectos se notaron desde la entrada porque faltaba la cadena de la verja. No era lo único ya que la puerta de entrada estaba forzada y dentro de la casa faltaba todo tipo de mobiliario, desde objetos en el salón y la cocina hasta ropa y libros. Incluso habían llegado a desactivar el sistema de alarmas y accedido a un almacén en el que faltaba pintura. Un completo desastre en tiempo récord que se detuvo con la actuación de los agentes, que entregaron los menores que había en el interior a otros familiares tras las cuatro detenciones.