Por segundo año consecutivo, aunque esta vez teniéndolo de fondo y sin prestar tanta atención, vi la Velada. De nuevo celebrada en Sevilla, tenía curiosidad por saber si volvía a reunir a tanta gente in situ y on line, aparte de que me sigue pareciendo un experimento social de lo más interesante. La mayoría de los combates fueron lo que fueron —es decir, nada que ver con el boxeo—, en casi todas las actuaciones era complicado entender más de tres palabras por la dicción de los artistas y seguí teniendo que tirar de Google para saber quiénes eran varios de los participantes —eso sí, esta vez conocía a más que en la anterior edición—. Mantengo que no pagaría por ir...
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