La gente que moraliza con Hitler, como la ministra Diana Morant (que lo ha comparado con Feijóo) es como los que dan consejos a las personas con cáncer: «Lo importante es la actitud, tú estate animado, que eso influye mucho». Como si hubiesen superado un sarcoma. Nunca escuché a mis abuelos de Hamburgo mencionar al dictador, bastante tenían con haberlo padecido. Mi madre sí, ella recuerda cuando el jefe de escalera del partido venía untuosamente a recomendar que se colgase de la ventana la bandera con la esvástica, porque Adolf Hitler venía de visita a la ciudad hanseática. Mi abuela respondía invariablemente que la había perdido. No fingía pena ni perdía los nervios. No colaba la excusa, pero con su...
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