Crítica de "Insaciable": polvo comerás... ★★
Dirección y guion: Natalie Erika James. Intérpretes: Midori Francis, Danielle Macdonald, Madeleine Madden, Robert Taylor. Australia, 2026. Duración: 112 minutos. Terror.
Darle unos cuantos puntos de sutura a un donut, separar la piel de una naranja con unas pinzas quirúrgicas, hundir un bisturí en un flan de gelatina, dejar que las texturas de la nata, la crema y la grasa epidérmica se confundan en un primer plano… Las poderosas imágenes de los créditos finales de “Insaciable” sintetizan el espíritu de esta apología del ‘body horror’ que, bajo el intenso influjo de “La sustancia” y una serie como “The Beauty”, aprovecha para cocinar los miedos de la era de la GLP-1, léase Ozempic y derivados, en una fantasía que parte de una premisa tan atractiva como aberrante.
¿Y si el tratamiento estrella contra la obesidad fuera tomarse una cápsula rebosante de cenizas de cadáver humano? Es una pena que el desarrollo de esa idea nunca esté a la altura de las circunstancias -¿es la autofagia la única manera de hacer del yo una imagen soportable, exportable, sostenible?-, porque Natalia Erika James mezcla el vía crucis de la protagonista, una estudiante de medicina que necesita gustar y gustarse por primera vez, con el camino de un fantasma que encarna, vaya, su complejo de culpa.
Lo mejor:
El punto de partida, que responde al lema “la necrofagia adelgaza”, es provocativo.
Lo peor:
Ese fantasma con hambre perpetua que encarna la mala conciencia de la protagonista.