Aston Martin: misión frenar el ridículo
Este fin de semana la Fórmula Uno disputa la última carrera antes del parón veraniego en Hungría y lo hace con una novedad importante para Fernando Alonso: por fin Aston Martin ha incorporado mejoras sustanciales, un paquete de evolución con muchos cambios. Suena a buena noticia, a un avance en la pésima temporada que está protagonizando el equipo británico… pero la realidad es bien distinta. En la F-1 no hay milagros y, de repente, ser competitivo sólo se da en algún circuito y forma muy esporádica. El coche que pilotan Alonso y Stroll está a casi cuatro segundos de la cabeza y, lo que es peor, a dos de su inmediato antecesor, Cadillac, que es un equipo nuevo, con bajo presupuesto y con la única ventaja de llevar la unidad de potencia de Ferrari mientras desarrolla la suya propia.
Las novedades llegan en Hungría por una cuestión de tiempos de producción –de hecho, van a llegar justos para que los dos coches tengan las mismas evoluciones– y por ser un circuito donde el piloto cuenta un poco más que en otros escenarios y se necesita poco apoyo aerodinámico, aunque sí capacidad de tracción. Los cambios más apreciables en el coche de Alonso están en la zona delantera, con un nuevo morro que busca ganar algún punto de carga aerodinámica, aunque la verdadera modificación está en el suelo del coche y en el ala trasera, pero todavía estaba incompleto por motivos logísticos.
Alonso, que conoce la situación al dedillo y nadie tiene nada que explicarle se mostró optimista: «Llevará tiempo, pero tengo cero dudas de que Adrian (Newey) nos dará el mejor coche de la parrilla antes o después». No se trata de una mejora sustancial, ya que también se está trabajando en una unidad de potencia Honda mejorada para después del verano.
El objetivo del fabricante británico, penúltimo en el campeonato de constructores con un punto cosechado por Alonso en Mónaco, es claro: volver a competir. «No estoy pensando en números o en posiciones. Las últimas cinco carreras teníamos diferencias muy distintas en la clase media. Teníamos una diferencia más o menos estable, pero hubo un par de circuitos complicados, como Silverstone o Spa, donde el de delante estaba a 2,1 segundos», señaló el piloto español.
El ratonero circuito de Hungaroring es el lugar menos dañino para estrenar una evolución. «Esperemos que en Hungaroring vayamos bien, porque aquí la potencia no es lo mas importante, aunque vamos a mejorar el coche, pero el motor aún no, ahí tenemos un déficit que tenemos que compensar», dijo el asturiano.
Preguntado por su confianza en Honda, que juega un papel fundamental para la evolución del AMR26, Alonso aseguró que tampoco tiene dudas: «Sobre la unidad de potencia tampoco tengo dudas, va a ser cuestión de tiempo para que Honda solucione los problemas. Hemos empezado a contrapié y ahora estamos lidiando con ese proceso y ese dolor los fines de semana, pero trabajamos juntos para solucionar ese tipo de problemas».
Sobre su futuro en la F-1, el ovetense desmintió cualquier opción de marcharse de Aston Martin, equipo en el continuará dentro o fuera de la pista. El propio Fernando Alonso afirmó: «Tengo contrato, no me muevo».
Las mejoras podrán aliviar en Hungría el pobre rendimiento de Aston Martin en los últimos meses, pero, pase lo que pase, la F-1 ha demostrado a sus responsables que es un deporte complejo en el que invertir cientos de millones no asegura el éxito.