La pared del salón lleva años vacía y un día te da por medirla. Blanco liso de lado a lado, la persiana bajada a las siete de una tarde de julio, y la idea de que ahí cabe una pantalla que ningún televisor de tu presupuesto te va a dar. Luego llega el momento de encender, y ahí se cae medio catálogo. He mirado seis, de Xiaomi a Magcubic, buscando cuál aguanta esa pared un viernes por la noche . Hace cinco años, un proyector de este precio significaba enfocar a rueda, corregir el trapecio moviendo la mesa y tragar con 720p . Hoy casi todos traen enfoque y trapecio automáticos, Android con sus apps y conexión propia. La ficha técnica se ha aplanado: casi todos dicen lo mismo. Lo que no se ha aplanado es la luz. En los listados verás lúmenes anunciados por millares, pero el brillo que importa se mide en ANSI , y con esa vara la lista se acorta de golpe. Un aviso que vale para los seis: ninguno lleva batería. Todos van a enchufe, así que la pared no la eliges tú del todo, la elige el cable . El Allwinner H726 y los 16 GB de almacenamiento no dicen nada en una ficha, y son justo lo que separa a este de un proyector con Android de adorno. El sistema va fino, las apps abren y con WiFi 6 y Bluetooth 5.4 dentro no necesitas colgarle un dongle por detrás. Proyecta 1080p nativo y se enfoca y endereza solo : lo dejas torcido encima de una silla y se coloca él. Dos cosas que solo se aprenden usándolo. El reproductor de serie no traga todos los formatos, así que acabarás instalando VLC la primera tarde. Y el USB va justo de intensidad: descarta enchufarle un disco duro externo. Con 60 ms de latencia tampoco es sitio para jugar online, aunque en una película no los vas a notar. De los tres Magcubic, es el más equilibrado : el sistema nunca es el cuello de botella. Es el más barato de los seis y no disimula lo que es : proyecta 720p nativos aunque le enchufes una señal de más resolución. En una pared grande eso se ve, y quien venga de un televisor va a echar de menos color. Aun así, la imagen sale limpia para lo que cuesta. Es el que le pondría a alguien que todavía no sabe si esto de proyectar le va a durar más de un verano : una noche de patio, una peli con los críos y a ver qué tal. Eso sí, con luz de día no hay milagro y pide la habitación bien a oscuras. El cable de alimentación mide 1,5 metros , que sin batería de por medio acaba decidiendo dónde lo pones. Aquí se cambia de categoría, y la razón cabe en dos palabras: Google TV. No es Android a secas con apps instaladas a mano, es el sistema completo de un televisor, con las plataformas de streaming ya dentro y un mando que responde a la primera. Mide su brillo en lúmenes ISO, no en ANSI, y pide penumbra como el resto. La primera noche, además, toca pelearse un rato con los menús. El proyector lo recomiendo sin dudar . 1.000 lúmenes ANSI. De los seis, es la cifra de brillo más aprovechable que hay encima de la mesa, y cambia las cosas: no hace falta la cueva perfecta para que la imagen tenga cuerpo . Con la persiana bajada y una lámpara al fondo, sigue habiendo película. Lo demás va con el guion del grupo: 1080p nativo y apps dentro . Hay una variante con control por voz, si te van esas cosas. Su pega es sonora: el ventilador se oye. En una escena de acción da igual; en un plano en silencio lo tienes ahí de fondo. Si va a acabar a un metro de tu oreja, cuenta con ello. Es el que menos depende de que tengas la casa perfecta . Este llega con su propio soporte , y eso te ahorra la torre de libros o el trípode que ibas a acabar comprando aparte. El enfoque va por sensor TOF, que mide la distancia a la pared en lugar de deducirla de la imagen. Y ahora el matiz que el título del anuncio pone en bandeja: no es 4K. Decodifica señal 4K, pero proyecta 1080p . Si buscas 4K nativo, no es este (ni ninguno de los otros cinco). Un detalle de servicio que agradecerás saber antes y no después: la variante que viene marcada por defecto trae enchufe de Reino Unido , así que hay que cambiarla a mano al comprar. Su brillo es justo y el sistema anda escaso de idiomas. Con la persiana bajada del todo se defiende bien, y el soporte integrado lo convierte en el más fácil de plantar en cualquier rincón sin comprar nada más . AOpen es la submarca de Acer, y este QH12a es el bicho raro del grupo: un cubo pensado para atornillar al techo y no volver a tocarlo . Lo vende Acer en su propia tienda, con dos años de garantía. En números es el más flojo, y no tiene sentido disimularlo: 720p nativos y 135 lúmenes ANSI. Admite señal Full HD, pero proyecta 720p. Con esa luz, la habitación tiene que estar a oscuras del todo . Es el único del lote que puede quedarse fijo : montaje en techo frontal o trasero, índice de proyección de 1,4 (para 2 metros de imagen, unos 2,8 de distancia) y una lámpara de 30.000 horas, de esas que no llegas a agotar. No es el que compras para impresionar a nadie. Es el que dejas puesto en el cuarto de invitados y te olvidas de que está ahí . En la sección Favorito de ABC se pueden encontrar más ofertas y gangas como esta para equipar tu casa o renovar tu tecnología con criterio y ahorro.