Javier Castillejo: «El boxeo es duro, pero no violento»
Lince de Parla, como se le conoció en los años que estuvo en activo, conquistó ocho títulos mundiales y seis europeos, lo que lo convierte en el boxeador español más laureado de todos los tiempos. En la actualidad comparte su sabiduría en su propio gimnasio, Conmba Boxing Academy (Bolivia, 40, Madrid).
Su carrera deportiva duró 21 años. ¿Se le hizo larga o fue un segundo?
Fue un segundo. Esos 21 años pasaron muy rápido. Y lo echo de menos, por supuesto. Hasta los golpes. Y entrenar, competir, la gente, los aplausos… Todo. Han sido muchos años peleando y esa es mi vida.
«El boxeo es un deporte violento». ¿Cómo se combate ese eslogan para que sea mirado con otros ojos por la sociedad y salga de su escondite?
El boxeo es duro, pero no es violento. Cuando hay un reglamento y respetas a tu rival, deja de ser violento. Violento sería que tú y yo subiéramos a un ring a pelear y yo no te respetase. Que te diera una patada o un codazo o un cabezazo. Pero si yo estoy cumpliendo el reglamento y atendiendo al árbitro, ya no es violento. Y luego hay además tres jueces que van puntuando y existe una técnica. El boxeo es duro, pero la vida también lo es y nadie se queja.
La UFC, en cambio, está de moda, y Topuria es una estrella de rock. ¿Por qué las artes marciales mixtas sí molan y el boxeo no?
Pues esa es una pregunta que me hago yo constantemente. Quizá la respuesta esté dentro del núcleo mismo del deporte. Habría que preguntárselo a la gente del boxeo, por qué la UFC está así, tan alta, y el boxeo está como está. Algo se está haciendo mal, eso está claro. Ahí influyen también el marketing y los «sponsors». Y lo más importante es una televisión, porque sin ella resulta muy complicado hacer cosas.
¿Cree que la primera derrota de Topuria tuvo que ver con su fama, que los focos le han podido confundir?
Bajo mi punto de vista, quizá Topuria debería haber sido un pelín más humilde con sus rivales. Me parece muy bien que tú salgas arriba, que estés motivado y quieras ganar. En las entrevistas yo también decía «voy a ganar», y me sentía muy fuerte y no pensaba en la derrota. Eso es una cosa, y faltar al respeto a los rivales, otra. Y luego todo se paga. Y, lo que se suele decir, que no hay enemigo pequeño. Siempre hay uno más grande que tú, siempre hay uno por encima de ti, siempre. A mí me han insultado muchas veces y he dicho: «Yo hablo en el ring». Yo habría sido más humilde. Pero no sé qué ha pasado ahí. Creo que ha ido muy muy confiado.
«Quizá Topuria debería haber sido un pelín más humilde con sus rivales»
Javier Castillejo
Si España gana mañana el Mundial será una fiesta nacional. Usted atesora ocho campeonatos del mundo y muchos no se enteraron. ¿Los futbolistas son unos niños mimados?
Algunos futbolistas sí son unos niños mimados, pero ellos no tienen la culpa. Es el deporte rey y están como están. Quizá se les da más de lo que se merecen. A algunos, ¿eh?, no a todos.
¿Le han dado más hostias dentro o fuera de un cuadrilátero?
Lo que se conoce como hostias, en el ring. Pero los palos de la vida son más duros y me han dado más. Y se aprende mucho en la calle, es una universidad.
Ahora enseña en su gimnasio. La técnica se puede aprender, ¿pero la ambición que te lleva a lo más alto es posible enseñarla en una escuela o es innata?
Con la ambición se nace, pero creo que también la puedes conseguir a base de esfuerzo. Y luego es importante tener sueños. Yo quise ser campeón de España, de Europa y del mundo. Soñé todos los títulos importantes y, al final, los conseguí. Siempre quise ser mejor, pero para eso hay que trabajar mucho, entrenar durísimo, levantarse de las caídas. Es que, si no, no consigues nada. Y, sobre todo, hay que ser humilde.
Esta sección se titula «¿Tienes fuego?». Señor Castillejo, ¿usted lo tiene?
Tengo mucho fuego porque soy Aries, un signo de fuego. La pasión es muy importante para poder cumplir tus objetivos.