La presión electoral calienta las listas del PP
En los últimos compases del curso político y poco antes de que comiencen las vacaciones de verano, Alberto Núñez Feijóo quiere dejar cerradas las 52 candidaturas para las 52 capitales de provincia de nuestro país. En sus posiciones todos los cabeza de cartel que tendrán que librar la batalla de las locales. Un paso importante para el próximo ciclo electoral, que asoma a la vuelta de la esquina.
Admiten en Génova 13 que a partir de septiembre la política –si es que alguna vez no lo está– entrará en una fase de «campaña permanente». La intención es llegar al nuevo curso con los deberes hechos. Tensionados los cuadros, bien engrasada la maquinaria.
Si el PP lleva tres años «electoralizado», porque el runrún de adelanto ha sido permanente, ahora Feijóo se propone activar la misma dinámica para todos los territorios. Con esa intención viaja este jueves a las Canarias, donde participará en el acto de presentación de la candidatura de Las Palmas, capital de la región.
El sábado, hará lo propio desde Santiago de Compostela, donde ha convocado a todos y cada uno de sus alcaldes y candidatos que concurrirán a las próximas locales. La meta que se ha fijado el PP es ambiciosa: superar la marca de mayo de 2023, cuando logró multiplicar su representación territorial. Concretamente, en el ámbito local, le arrebató hasta quince consistorios de capitales al PSOE. De los cuales el PSOE ha logrado recuperar uno, el de Jaén, gracias a una moción de censura.
En el punto de mira ciudades como: León, Zamora, A Coruña, Pontevedra, Cuenca o Guadalajara. En total son treinta los alcaldes que engordan la nómina del PP. Pues bien, Feijóo quiere más. Y, según confían en su equipo, hay margen para crecer. La misión, por tanto, es doble: retener las plazas que se conquistaron en su día y añadir otras adicionales.
Hasta la capital de Galicia se trasladarán el sábado rostros como Paco de la Torre, regidor de Málaga, que va para récord como el alcalde más longevo de una capital de provincia y, si logra ser reelegido, la previsión es que permanezca en el cargo hasta los 88 años. También estarán los dos rostros más relevantes del PP a nivel local: José Luis Martínez-Almeida, alcalde de la capital, y María José Catalá, de Valencia.
Colocadas las piezas locales, el siguiente hito es confirmar a los candidatos para las siete comunidades que irán a las urnas el próximo año y deshojar la margarita en la Comunidad Valenciana, donde cada día resulta más evidente que la apuesta será Juanfran Pérez Llorca, el actual presidente de la Generalitat.
«¿A Septiembre cómo vamos a llegar? Listos para empezar a meter papeletas en sobres, poner carteles en las calles y pensar en los lemas. Vamos a estar 100% ya en campaña. Habrá una apertura del curso político, como siempre, y luego una campaña electoral nacional», anticipan en el equipo de Feijóo, donde piensan que la batalla de las municipales será crucial si Sánchez se mantiene firme con la fecha de las generales.
Desde hace tiempo, los populares juegan al desgaste de los socialistas, a minar su moral. Lo hacen recordándoles que cuanto más tarde se celebren las generales, más posibilidades tienen de recibir ellos un castigo que, en realidad, debería ir a parar al Gobierno. En caso de que Sánchez mantenga su hoja de ruta y celebre las generales cuando tocan, es decir, dentro de un año, en el mes de julio, los populares están convencidos de que habrá una descapitalización todavía mayor del menguante poder territorial del PSOE.
«A este ritmo, no les va a quedar ni un concejal de provincia», repiten dirigentes del PP, que creen que la derrota en las municipales y autonómicas tendría una consecuencia interna evidente en las filas socialistas: que, cuando llegue el momento, nadie querrá remar luego en favor de la candidatura de Sánchez. En el PP recuerdan que las estructuras territoriales son fundamentales a la hora de movilizar a los votantes.
Y para el próximo asalto, en el PP ven imposible que Sánchez pueda repetir con el mismo éxito una estrategia de apretar el botón nuclear el día después de una derrota en las municipales y autonómicas. En 2023, nadie duda de que la coartada fue astuta, porque los pactos entre PP y Vox movilizaron a los socialistas. Esta vez, aseguran, no pasará igual.