El próximo 11 de julio, en el UFC 329, se hará efectivo el regreso de Conor McGregor a las artes marciales mixtas (MMA) cinco años después de su última pelea. El rival escogido para esta tan esperada reaparición es Max Holloway, quien ya está consagrado como una leyenda de este deporte. Aunque pudiera parecer que va a ser un choque único entre dos iconos, lo cierto es que ya se vieron las caras en el pasado. No obstante, es normal que muchos aficionados que han llegado nuevos a esta disciplina no lo recuerden o no sean conocedores de aquel primer choque, pues fue hace casi 13 años. Corría el año 2013, cuando un 17 de agosto se subían a la jaula de la UFC dos jóvenes, poco conscientes de lo que depararía el futuro. Para el aficionado de a pie, este era un combate más entre dos peso pluma que servían de aperitivo a la pelea entre Chael Sonnen y Shogun Rua. Por un lado, estaba Conor McGregor, con apenas 25 años, a punto de realizar su segundo pleito en la compañía estadounidense . Este venía con una gran racha de nueve victorias, todas ellas finalizadas, siendo la última la más importante de su carrera y no solo por ser el debut en la UFC. El irlandés venía de cobrar el paro para subsistir, yendo a la pelea con un cheque de 188 euros . No obstante, salió de ese debut soñado con 76.000 dólares entre sus manos, producto de la victoria y de un bono a la actuación de la noche. Del otro lado, Max Holloway, quien, a pesar de sus 21 años, afrontaba ya su sexta pelea en la UFC. Este venía de perder contra Dennis Bermudez y tenía un balance en la compañía de tres victorias y dos derrotas. Como vemos, nada hacía presagiar en lo que se convertirían ambos atletas. Pasando al choque, fue McGregor quien empezó a llevar la iniciativa, tomando el centro de la jaula y manejando la distancia. Tal y como acostumbraba en aquella época, el irlandés empezó a hacer uso de las patadas. Desde diferentes ángulos y a diferentes alturas, buscando alterar el juego del estadounidense. Aunque este último no dio su brazo a torcer, el primer asalto fue un monólogo de McGregor. Con su estilo de karate superó a Holloway en todos los aspectos: precisión, velocidad, volumen… Para el segundo, la situación fue similar. A El Bendecido (apodo de Holloway) se le dificultaba superar la distancia que Conor, con sus largos brazos y veloces patadas, imponía. Sin embargo, hubo un momento que lo cambió todo. McGregor atrapó una patada de Holloway y se llevó la pelea al terreno del suelo, posicionando con ventaja. Fue entonces cuando, estando en una media guardia, el irlandés intentó pasar de esa posición, lastimándose el ligamento de la rodilla. Una lesión muy grave que lo tuvo fuera por casi un año. El propio Max Holloway recordó ese momento como una anécdota famosa en el canal de FlagrantClips. «Él soltó un grito de dolor. Y estando yo por debajo le pregunté si estaba bien» . A lo que el irlandés respondió: «Sí, sigue peleando, amigo», revela Max. Eso cambió toda la dinámica de la pelea, pues para el tercer y último asalto, Conor apenas podía mantenerse en pie, por lo que comenzó a luchar y a llevar el choque a ras de lona . Una estrategia que pocas veces se le ha visto utilizar. Aun con todo, el irlandés siguió siendo superior en este aspecto. Finalmente, este último se llevó la decisión unánime, la primera vez que llegaba a las cartulinas. McGregor completó un escalón más en su vertiginoso ascenso que lo llevó a conquistar el deporte. Por su lado, Holloway tampoco salió mal parado, pues esa derrota fue su punto de inflexión. Desde entonces, encadenó 13 victorias consecutivas, conquistando y defendiendo el cinturón del peso pluma. Pese a esto, el guion de su próxima batalla será totalmente diferente. 13 años son muchos años, y ambos atletas han evolucionado enormemente, en especial el estadounidense. Este parte con la ventaja de venir curtido en mil batallas, de mantenerse en la élite mientras que Conor estaba fuera del circuito . En el tiempo en el que el irlandés era ausente, Holloway ha preparado peleas para rivales de la talla de Charles Oliveira, Ilia Topuria o Dustin Poirier. Aun así, tampoco habrá que dar por muerto a McGregor, pues con su zurda, y más en el peso wélter, puede cambiarlo todo. En lo que va de año ya se han visto a muchos favoritos caer, por lo que todo puede pasar.