El chupinazo de Mikel Merino
La camiseta de la selección es un «must», que se lo digan a Javier Bardem. El actor se plantó en Dallas con la Roja y la cosa acabó como acabó. Con un gol del pamplonés Mikel Merino el día del chupinazo y España en cuartos. Cuando llegar a las rondas finales de un gran torneo era un milagro casi ni los suplentes vestían la camiseta. Ahora forma parte del «outfit» de cualquiera entre 5 y 60 años. Es un triunfo de la selección y del fútbol en general. Se ven en lugares insospechados no hace tanto tiempo. En San Fermín, además del remo vikingo, entre las múltiples camisetas futboleras que pueblan el encierro está la de la selección. En Bilbao, en San Sebastián, en París… en una tienda oficial de Adidas en Milán la imagen de Lamine Yamal comparte espacio y tamaño con un tal Leo Messi. La Roja tan visible como la Albiceleste. De Rocafonda a las espaldas de la Galería Vittorio Emmanuele con 18 añitos, un morro kilométrico y un talento que se desparrama.
Ser tenido en cuenta es tan importante como triunfar. Lo segundo lo puede hacer cualquiera. ¿O no Bad Bunny? Lo importante es despertar expectativas, alimentar ilusiones y ser capaz, de vez en cuando, tampoco vamos a ponernos exquisitos, de cumplirlas. Hablar del título y de ganar el Mundial ya no da alergia. Es una virtud heredada de la Edad de Oro del deporte español. Lo llevan haciendo todos los jugadores sin excepción hace semanas. De la Fuente, tan atinado él, advirtió antes de los octavos: «Con lo que hemos mostrado hasta ahora no nos da para ganar el Mundial». Volvió a tener razón.
Lo intentaron Oyarzabal, Lamine, Baena... el equipo dominó y tuvo la pelota. Pero le falta la chispa que aportan dos tipos diferenciales como Lamine y Pedri cuando el físico acompaña. Era la España de octavos un equipo ordenado, muy marcado por la organización de Rodri, pero le faltaba colmillo. Resistió las acometidas de Portugal que tanteó a Unai Simón más veces que en los cuatro encuentros anteriores. A España le faltó la mordiente suficiente hasta que Luis de la Fuente decidió intervenir. Dos de los recién llegados, Ferran Torres y Mikel Merino, fabricaron el gol que mete a la selección entre los ocho mejores. Suficiente para seguir soñando con la segunda estrella.