Contundente, el alcalde de Barcelona Jaume Collboni en dos recientes entrevistes: «Tengo el objetivo de convertir Barcelona en su tumba». ¿De quién? De la ultraderecha. A un año vista de las elecciones municipales, tiene sentido -se comprende- que un alcalde empiece a preparar la campaña correspondiente. También tiene sentido que estrene la campaña con lo más fácil y lance el primer mensaje contra la ultraderecha. Pero, ¿por qué no quiere que Barcelona sea también la tumba de la ultraizquierda? Sorprendente, si tenemos en cuenta que la ultraizquierda -a veces, sin más detalles, también determinada izquierda a secas- también molesta al personal y arrasa el paisaje. Un poco raro, me parece. Quizá sea que existe una ultraizquierda buena y una ultraderecha...
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