Lavarse los pies y las manos con sal y bicarbonato: ¿para qué sirve y qué dice la ciencia sobre esta práctica?
Sumergir los pies o las manos en agua templada con sal y bicarbonato es una práctica frecuente entre quienes buscan aliviar el cansancio, suavizar la piel o reducir el mal olor.
La combinación se popularizó en redes sociales y sitios de autocuidado. Sin embargo, la evidencia científica respalda solo algunos de los beneficios que suelen atribuirse a este remedio casero.
Aunque muchas personas incorporan este baño como parte de su rutina de cuidado personal, los estudios disponibles muestran que sus efectos son limitados. Los beneficios más conocidos se relacionan con la higiene, la exfoliación y el cuidado de la piel. No existen pruebas sólidas de que elimine toxinas o cure enfermedades.
Bicarbonato de sodio: ayuda a exfoliar y controlar el olor
El bicarbonato de sodio se utiliza desde hace años en dermatología como un exfoliante suave. Al frotarlo sobre la piel, ayuda a retirar células muertas y mejora la textura, lo que favorece la renovación celular.
Además, su capacidad para neutralizar olores cuenta con respaldo en estudios relacionados con la higiene corporal. La mayoría de esas investigaciones se enfocan en su uso en las axilas o la cavidad oral.
Su efecto sobre las bacterias responsables del mal olor se atribuye a que modifica el pH y crea un entorno menos favorable para esos microorganismos. Sin embargo, no existen ensayos específicos sobre su aplicación directa en los pies con ese objetivo. Por esa razón, esos beneficios se extrapolan a partir de investigaciones realizadas en otras zonas del cuerpo.
La sal marina aporta beneficios para la piel
En el caso de la sal marina sí existen revisiones científicas que demostraron efectos beneficiosos en personas con afecciones cutáneas como la dermatitis atópica y la psoriasis vulgaris.
Los estudios clínicos observaron que los baños con estas sales pueden mejorar la hidratación de la piel, fortalecer la barrera cutánea y reducir la inflamación. Estos efectos se relacionan con la presencia de minerales como el magnesio.
Aunque estos beneficios corresponden principalmente a tratamientos terapéuticos supervisados, la sal también puede actuar como exfoliante físico. Esa acción ayuda a suavizar la piel de los pies y las manos. También contribuye a una higiene más profunda, sobre todo en zonas con tendencia al endurecimiento o las grietas.
¿Tiene efecto antifúngico?
En Internet circulan publicaciones que atribuyen al bicarbonato propiedades antifúngicas. No obstante, la evidencia disponible indica que su efecto es limitado.
Un estudio desarrollado en Perú comparó la acción del bicarbonato con la nistatina, un medicamento antifúngico, frente a la Candida albicans, una levadura frecuente en infecciones por hongos.
La investigación concluyó que el bicarbonato mostró un efecto inhibitorio cercano al 5%. Sin embargo, ese resultado fue muy inferior al obtenido con el medicamento. Por ello, no sustituye un tratamiento médico.
¿Entonces sirve de algo?
La evidencia científica indica que sumergir los pies o las manos en agua templada con sal y bicarbonato no produce efectos milagrosos. Sin embargo, puede resultar útil para relajar la musculatura, suavizar la piel, favorecer la higiene y ayudar a controlar el mal olor.
En cambio, afirmaciones como la eliminación de toxinas o la cura de enfermedades no cuentan con respaldo científico.
Esta práctica puede formar parte de una rutina de cuidado personal de forma ocasional. Aun así, no debe reemplazar los tratamientos dermatológicos indicados por un especialista.
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