Las celebraciones populares con petardos y fuegos artificiales vuelven cada año acompañadas de una creciente preocupación entre los dueños de mascotas. Diversos estudios veterinarios alertan de que entre un 25% y un 50% de los perros y gatos sufren miedo, ansiedad o estrés ante explosiones de gran intensidad, lo que puede provocar conductas de huida, temblores o pérdida de apetito. Los expertos recomiendan anticiparse y preparar a los animales antes del inicio de estos eventos, creando refugios seguros en casa y aplicando pautas de habituación progresiva. En los casos más graves, también aconsejan recurrir a tratamientos médicos específicos bajo supervisión profesional para minimizar riesgos y mejorar el bienestar durante estas fechas festivas. «Los perros no han nacido ni se han desarrollado con estos sonidos tan fuertes, y al no poder escapar ni entender su origen, entran en pánico», explica Mari Carmen Rodríguez García, responsable del servicio de comportamiento animal de AniCura San Vicente del Raspeig, en declaraciones a COPE. La experta subraya además la capacidad de anticipación de los animales, ya que elementos como el olor a pólvora o la música de los pasacalles actúan como señales de alerta, provocando que el estrés comience horas o incluso días antes del evento principal. Ante esta situación, los especialistas insisten en la importancia de la prevención. Preparar un refugio seguro en casa es una de las principales recomendaciones: espacios interiores, con persianas bajadas y ruido ambiental como música o televisión, pueden ayudar a amortiguar el impacto sonoro. En el caso de los gatos, suelen encontrar escondites por sí mismos, mientras que los perros requieren una mayor intervención, con zonas adaptadas como transportines o estructuras que aíslen el ruido. También se aconseja evitar errores habituales, como minimizar el miedo del animal o, por el contrario, sobrerreaccionar. «Hay que acompañarles con calma, sin reforzar el miedo», advierte la veterinaria Alba Pérez, quien recuerda además la importancia de no pasear a los perros en horas de mayor actividad pirotécnica ni soltarlos en exteriores. En los casos más severos, los expertos recomiendan recurrir a soluciones farmacológicas o nutracéuticas bajo supervisión profesional. «Hay animales que necesitan medicación puntual, y no pasa nada por utilizarla», señala la especialista. Organizaciones como Greenpeace alertan de que los petardos pueden provocar desde taquicardias hasta desorientación o accidentes graves, debido a que la capacidad auditiva de los animales es hasta tres veces superior a la humana. Por ello, los veterinarios insisten: anticiparse y proteger a las mascotas es clave para evitar consecuencias mayores en una de las noches más ruidosas del año.