Un histórico Messi le basta a Argentina ante Austria (2-0)
No le hizo falta a Leo firmar un partido enorme para sumar otros dos tantos, o lo que es lo mismo, todos los que ha marcado su selección en estos dos partidos. Los demás corren por él y Messi camina hasta que decide cuándo es el momento de acelerar. Son fogonazos, lógico cuando está a pocas horas de cumplir 38 años, pero son letales, y son los de toda la vida.
Los rivales lo saben, que si llega al área con espacio va a teledirigir el balón o a la escuadra o abajo, cerquita del palo, y eso es lo que hizo para abrir el marcador ante Austria después de una buena jugada colectiva de la albiceleste. Todo lo inició Almada, que abrió a la izquierda, donde subía el lateral de ese lado, Facundo Medina, que la puso al punto de penalti. Almada abrió las piernas para dejarla pasar y ahí estaba Messi para poner el interior de su bota izquierda y superar al portero Schlager. Así, en ese momento, superaba a Klose como máximo goleador de las Copas del Mundo.
Penalti fallado
Podría haberlo hecho un poco antes, desde el punto de penalti, pero el guardameta austríaco aguantó de pie más tiempo del que esperaba Leo y le «obligó» a mandar la pelota fuera desde los once metros.
La pena máxima la había forzado Lautaro Martínez, el VAR vio que Posch derribaba al jugador del Inter y Messi tenía la oportunidad de entrar en la historia una vez más. Pero como si de un guion se tratara, la mandó fuera y prefirió hacerlo más tarde y después de una buena jugada.
En ese primer tiempo casi todo lo bueno de Argentina lo hizo Messi y en la segunda mitad, casi ni él pudo aportar muchas cosas. Austria subió líneas, presionó alto y tuvo más presencia en el área contraria. Sabitzer probó por fin los guantes del Dibu Martínez con un lanzamiento de falta y él mismo había sido el que había tenido la mejor ocasión de los europeos en la primera mitad.
A balón parado tuvo alguna opción de empatarlo Austria, pero ya estaba muy volcada y ahí volvió a aparecer Messi para sentenciar y ampliar el cuento de hadas que está siendo para él este comienzo de torneo. Llevó el contragolpe con calma, esperando la llegada de Julián Álvarez, el del Atlético chutó pero rechazaron su disparo y Paredes fue el que se la dio a Messi: un rebote, un control extraño y, al segundo intento, gol de Leo, que le puso la ambición de un juvenil que acaba de empezar.
No fue la mejor Argentina, aunque se defendió bien en bloque bajo cuando apretó Austria y, además, tiene a Messi, que no se acaba nunca.