El alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, ha defendido este lunes el despliegue de servicios municipales contra las consecuencias de la práctica del botellón , una problemática endémica en la ciudad y en tantas otras localidades. Además lo ha hecho avisando de que en ello pesa «un problema de civismo» por parte de muchos jóvenes. «Yo he estado de botellón , pero no me ha dado por romper espejos retrovisores, quemar contenedores ni dejar aquello hecho una mierda», ha aseverado el primer edil hispalense. Lo ha hecho en un encuentro informativo de Radio Sevilla/Cadena SER con motivo del balance de sus tres años al frente del Ayuntamiento hispalense, que afronta siempre las quejas ciudadanas por la práctica del botellón, con situaciones como el gran botellón celebrado en el barrio de Heliópolis el Viernes de Dolores coincidiendo con la procesión de la hermandad de la Misión por las calles de la zona, extremo que desencadenó toda una controversia con la ciudad ya inmersa en la Semana Santa, Sanz ha destacado así que la empresa municipal de limpieza urbana, Lipasam , despliega cada fin de semana «un equipo específico» con 50 operarios y 28 máquinas para actuar frente a las concentraciones juveniles, que recoge un promedio de 5.000 kilogramos de basura cada fin de semana por la práctica del botellón. Además ha esgrimido que ninguna ciudad dispone de «un ejército de policías para estar pendiente de cualquier punto que surja» de concentraciones juveniles. Yo he estado de botellón, pero no me ha dado por romper espejos retrovisores, quemar contenedores ni dejar aquello hecho una mierda«, señalaba el alcalde sobre el »problema de incivismo« en el que radica el asunto.