Las cosas más importantes que aprendí de joven (desconfiar de los curas, los militares, los políticos, de la familia misma) no me las enseñó mi padre, que era un toro salvaje y malherido, sino mi abuelo materno, don Roberto. También me enseñó una mañana cualquiera a conducir su auto. Me despertó a las seis, me anunció que no iría al colegio, desayunamos juntos y cuando entramos a su auto, me dijo: Tú manejas. Pero no sé manejar, le dije. Hoy vas a aprender, me dijo, con una sonrisa. Adónde vamos, le pregunté. A mi hacienda, respondió. Don Roberto desconfiaba de los curas, los militares y los políticos porque ellos le habían robado su hacienda, en nombre de la reforma agraria....
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