Manel Loureiro: ¿qué pasaría si alguien cometiera hoy un magnicidio?
La cámara de un ciudadano ruso-estadounidense llamado Abraham Zapruder grabó un, en apariencia, tranquilo 22 de noviembre de 1963 en la ciudad tejana de Dallas el probablemente magnicidio que con mayor fuerza ha impregnado la cultura pop. El de John F. Kennedy. Porque, si bien es cierto que ese evento ha quedado en parte disipado por la iconografía que nació a su alrededor, ya sea el traje Chanel que portaba Jacqueline o los movimientos tras los disparos de la mujer del mandatario desplazándose a la parte trasera del coche, no podemos olvidar la magnitud del acontecimiento: el asesinato de un presidente.
Manel Loureiro reconoce que los atentados contra jefes de Estado o Gobierno le causan especial interés. «Siempre que se da uno existe una sacudida», comenta. Por ello, se plantea una duda tan visceral como «¿qué pasaría si alguien quisiera cometer otro magnicidio?». Aunque viendo los antecedentes históricos y campos de minas por los que nos movemos, no parece tan improbable.
El escritor publica ahora «Antes de que todo cambie», su nueva novela. Que sigue enmarcándose en el thriller, el género que le concedió la fama hace casi 20 años gracias a su primer libro, «Apocalipsis Z». Transformada posteriormente en trilogía, cuando se le pregunta si la retomaría en un futuro, como buen gallego responde que «depende», aunque a su vez reconociendo que no tiene especial interés en ello. Si bien la respuesta dicotómica se le puede atragantar, la «morriña» por la tierra siempre se mantiene, transcurriendo su nueva historia en la isla de A Toxa. De hecho, su carrera siempre mira a su comunidad autónoma, y confiesa que en cada libro decide recorrer alguno de sus ecosistemas. Aún le quedan varios por tantear, por lo que queda «Galicia loureirana» por descubrir.
Una muerte sin resolver
En la historia, Samuel Hoyos es un trabajador del CNI que atraviesa una severa depresión tras el asesinato sin resolver de su hijo. Contemplando la idea del suicidio, se le propone un plan que le permitiría descubrir quién cometió el salvaje acto. ¿El requisito? Matar a todos los líderes europeos congregados en el foro de la isla pontevedresa. «Me fascinaba plantear una operación de tal magnitud en un espacio tan pequeño al que solo se puede entrar por un puente», explica Loureiro sobre la elección del escenario.
«La venganza tiene poca recompensa, deja un pulso destructivo que no lleva a nada»
Manel Loureiro
En este entramado de decisiones drásticas hay una rendija por la que se cuela una cuestión mucho más radical que cualquier asesinato con ensañamiento: la de la redención y el eterno debate de si el fuego se puede aplacar con más fuego. «La venganza tiene muy poca recompensa, por lo que deja un pulso autodestructivo que no conduce a ninguna parte», afirma el también abogado, que considera que el perdón a uno mismo es el más difícil.
Esta atmósfera diplomática que puede verse machacada a balazos, en un sentido literal, también se torna real, pues el acto de presentación de la novela tuvo lugar en la última planta de la torre PWC del distrito financiero de Madrid. De hecho, la comida coincidió con un congreso de la Armada estadounidense por los 250 años de la independencia, y pudimos comprobar que la seguridad en estos eventos va más allá de los hombres trajeados con gafas oscuras.
«Mi sueño sería conocer a Stephen King y que un libro mío se adaptara en Hollywood»
Manel Loureiro
Así, en esa documentación que Loureiro llevó a cabo para que la trama destilara veracidad describe algunos protocolos en el tema de la protección que no son tan conocidos, como que los agentes de seguridad llevan en el bolsillo un inhibidor de señales para interceptar si hay un dron volando por el entorno. No obstante, admite que el factor más impactante es que «no se puede garantizar al 100% que no vaya a pasar nada». Por otro lado, el novelista tiene ya experiencia con el séptimo arte, ya que su saga apocalíptica tuvo un traspaso al audiovisual, cuya segunda entrega podrá verse el próximo octubre; además, en un futuro más lejano, HBO ofrecerá en su catálogo otra de sus obras, «Cuando la tormenta pase». Su sueño, aparte de conocer a Stephen King, sería que una de sus creaciones se convirtiera en una producción íntegramente estadounidense con equipo y actores internacionales.
Futuro cinematográfico
Tal vez como presagio o manifiesto de un futuro cinematográfico, «Antes de que todo cambie» tiene un estilo bastante visual, reconocido por su propio autor. Sin embargo, también plantea Manel Loureiro que esta circunstancia está agravada por nuestros años de consumo masivo de pantallas que nos hace imaginar cualquier palabra como una postal. «Cuando, por ejemplo, Benito Pérez Galdós explicaba en sus “Novelas ejemplares” cómo era un barco los lectores se lo tenían que imaginar, mientras que nosotros ya hemos conocido “Piratas del Caribe”», alega.
Que nuestra mente recree miles de escenario al leer un libro es una buena señal, eso significa que el escritor ha cumplido su encomienda máxima, que para Loureiro no es otra cosa que «palpar la realidad».