Hace 50 años: Los trasnochadores lavadores de taxis
San José se convirtió en la meta de campesinos en busca de oportunidades, sin embargo, muchos solo encuentran precarias condiciones laborales, como los lavadores trasnochadores de taxis.
Mojados, descalzos, soportando el frío y el sereno de la madrugada, su trabajo consiste en lavar los vehículos de transporte público que han sido utilizados durante el día y la noche.
Los lavadores tienen sus puestos en los parques de la capital. Empiezan a trabajar a las 2 a. m. y terminan a las 6 a. m. La mayoría son casados y con hijos, y esta es su única fuente de ingresos para mantener a su familia.
Cada puesto de lavado recibe un promedio de 100 taxis por madrugada, y la tarifa mínima es de ¢5, aunque algunos choferes pagan ¢6 o ¢7.
Fernando Badilla Chinchilla y Juan Rafael Arce Villalta son dos lavadores que llevan casi cinco años en el oficio, y tienen su puesto en el parquecito frente al Teatro Nacional.
Se surten del agua de la fuente que rodea la estatua de Juan Rafael Mora, y aseguran que nunca han tenido problemas con la Municipalidad de San José ni con ninguna autoridad.
En caso de lluvia, los taxistas prefieren no lavar, y la sombra de la mecanización los envuelve, pues no está lejano el día en que las lavadoras automáticas de vehículos aparezcan, y los lavadores madrugadores tendrían que buscar su sustento en otra labor.
La curiosidad: Asiduo de las cantinas
En Cartas a la Columna, Bosco Valverde responde a una carta anterior de Soledad de Leiva, quien expresó preocupación por la situación del alcoholismo.
“Me tranquiliza doña Soledad con su afirmación de que las cantinas no se van a cerrar. ¡Gracias a Dios! Y ojalá que nunca se acabe el guaro".