Gerardo Ortega salta al Perú, de la mano de Roca Rey, sin perder su trono en los festejos populares
El campo bravo de la provincia de Huelva protagoniza una de las historias de adaptación y superación más singulares de la cabaña brava actual. En el término municipal de Santa Olalla del Cala pastan los toros de Gerardo Ortega, una vacada de procedencia Juan Pedro Domecq —vía Luis Algarra y Los Guateles— que tras años apartada de los focos de los grandes abonos ha encontrado su viabilidad económica en las calles. Su propietario decidió hace más de un lustro abandonar el circuito de las plazas mayores para comercializar sus reses en el festejo popular, una estrategia que le permitió mantener viva la divisa y depurar la bravura a través de un riguroso proceso de selección en su finca de Vallebarco.
Esa evolución silenciosa ha dado sus frutos en este año 2026, logrando un tipo de toro caracterizado por sus buenas hechuras, clase y, sobre todo, una alta dosis de emoción. Este gran momento ganadero ha despertado el interés de la máxima figura del escalafón mundial, Roca Rey, quien ha apostado de forma decidida por este hierro para exportarlo al Perú. El encierro onubense cruzará el Atlántico para lidiarse en un cartel de máxima relevancia dentro de la Feria Internacional de San Juan Bautista de Chota, un escenario de enorme tradición y arraigo que se ha convertido en uno de los grandes motores económicos del invierno taurino en el continente americano.
El propio criador ha confirmado que la expedición consta de ocho toros que actualmente se encuentran cumpliendo los pertinentes protocolos de cuarentena sanitaria indispensables para el transporte internacional de animales vivos. La cita está fijada para el sábado 27 de junio, jornada en la que Roca Rey compartirá terna con el pacense José Garrido y el emergente matador madrileño Víctor Hernández. El regreso de Gerardo Ortega a los ruedos de luces comparte los honores de la representación española en el abono peruano con otras vacadas de gran prestigio como Castillejo de Huebra, El Pilar y Núñez del Cuvillo.
A pesar de la enorme repercusión de este salto internacional, el ganadero mantiene los pies en el suelo respecto a su modelo de negocio actual, confirmando que salvo este lote de ocho toros, el resto de la camada de 2026 irá destinada a las calles. La divisa onubense tiene ya apalancados numerosos ejemplares para los festejos populares de la Comunidad Valenciana y la provincia de Tarragona, mercados que cuidan y defienden al toro con un alto estatus financiero. No obstante, el regreso a los ruedos abre un nuevo horizonte de cara a la temporada de 2027, campaña para la que el hierro ya tiene reseñadas dos corridas completas con destino a las plazas a pie.