La «serenidad» de Moreno irrita a Vox: «No daremos un sí porque toca»
El huracán de la corrupción que sacude al Gobierno y al PSOE ha desplazado por completo a Andalucía del tablero informativo. Parece que las elecciones se celebraron en el siglo pasado. En realidad, no han pasado ni dos semanas y casi todos tienen la misma percepción temporal. Salvo Vox.
A sus dirigentes cada día que transcurre desde el domingo 17 de mayo se les hace una eternidad. Porque Juanma Moreno se resiste a descolgar el teléfono para reclamarles sus apoyos, que son necesarios (ya sea sí o abstención) si quiere salvar su investidura y la codiciada estabilidad.
El presidente andaluz quiere tomarse con calma el cortejo al partido de Santiago Abascal. Lo confirmó él mismo a comienzos de esta semana, el lunes, en una entrevista en la televisión pública de Extremadura: «No hay prisa, hasta el día 11 de junio no se constituye el Parlamento. Tenemos tiempo, por tanto». Dio por sentada una llamada próximamente, entre esta semana y la que viene. A cierre de la edición de este periódico, no se había producido ningún contacto.
Fuentes de su equipo abogan por tres máximas: «Serenidad, sosiego y diálogo». O, dicho de otra manera: «La ansiedad no es buena para nadie». A los dirigentes de Vox, les lanzan el siguiente interrogante: «Si tan fácil ven el acuerdo, ¿qué prisa tienen?».
Los mandos populares recuerdan a LA RAZÓN que «ningún acuerdo se sustanciaría antes del 11 de junio», si es que pretende incluir también la composición de la Mesa del Parlamento. Que, por otra parte, el PP no necesitaría llegar a este hito con una alianza sellada: tiene garantizado el control del organismo con sus 53 diputados. Es decir: no hay porqué pactar el reparto. Y Vox se queda con «lo que le corresponda».
Aun así, en las filas de Moreno aseguran que hay voluntad de entablar un diálogo previo para «un acuerdo» con la Mesa «que puede ser proporcional a los escaños y listo». Queda claro, en todo caso, que en el PP apuestan una negociación rápida y concisa, porque piensan que las capitulaciones no tendrán mucha enjundia cuando el reparto es el que es. 53 vs. 15.
Por otro lado, los populares andaluces andan a la espera de lo que sucede en Castilla y León, donde la entente avanza con sigilo y muy poco a poco. Según ha podido saber LA RAZÓN por los equipos negociadores, hasta hace una semana tan solo se habían intercambiado documentos. Recientemente, se han celebrado las primeras reuniones. Aunque ni PP ni Vox se prestan a desvelar ni dónde se han visto, ni quiénes se han visto, ni cuándo se han visto.
Castilla y León avanza
En Vox celebran que «Mañueco está en muy buena disposición». Se congratula un dirigente del partido verde: «Me está sorprendiendo para bien, sinceramente». Para la negociación castellanoleonesa Vox anticipó que exigiría lo mismo que en Extremadura o en Aragón. Ergo: caerá la susodicha «prioridad nacional».
En realidad, los dos pactos previos, guiados por la dirección nacional del PP, configuran un marco para los acuerdos venideros. Marca unos parámetros comunes para el resto de barones. Y para el propio Feijóo, si el día de mañana tiene que pactar con Abascal. Bien para gobernar en solitario, como todavía sostiene que hará, o para tenerlo de vicepresidente. Escenario más realista si es referencia la hemeroteca.
Una vez que las relaciones entre PP y Vox se han normalizado tras el golpe de mano que dio Feijóo cuando parecía que la sangre llegaba al río en Extremadura, en la cúpula de Vox no entienden la actitud de Moreno. También hay dirigentes populares que observan con ciertos recelos los movimientos del barón andaluz. Por ejemplo, no entienden que ensalzara los acuerdos con el PSOE cuando la corrupción amenaza directamente con su extinción.
«Pedimos a Moreno Bonilla que salga del lío en el que se ha metido y se guíe por el sentido común», escribió ayer Manuel Gavira, delegado territorial de Vox, en su cuenta de X. «Que renuncie públicamente a pactar con el PSOE de Pedro Sánchez, partido que hoy ha visto cómo la UCO registraba su sede y cuya mafia y corrupción repugnan y avergüenzan a millones de españoles», golpeó. «Lo último que le hemos escuchado es que quería pactar con ese PSOE».
En puridad: Moreno no se ha abierto a negociar con el PSOE. No contempla hacerlo. Como mucho se sentará con su líder autonómica, María Jesús Montero, en una posible ronda de contactos parlamentarios. Y tampoco es algo que los populares confirmen que va a hacer.
«Si quiere ser presidente, que descuelgue el teléfono y se siente a negociar con VOX, cuyos 15 diputados son los que pueden hacerlo posible», zanjó Gavira, que es la segunda vez que se pronuncia en menos de una semana sobre la ausencia de interlocución entre su partido y los populares andaluces.
En la cúpula de Vox, el núcleo donde se toman las decisiones importantes, ignoran los motivos por los cuales el PP andaluz va con semejante calma. «Es terrible todo. El PSOE se desparrama y Moreno hablando de que un pacto PSOE-PP es bien», afea una persona próxima a Abascal. Confirma que la línea telefónica sigue sin registrar actividad. «Él no ha llamado». Hasta la fecha, sólo le consta un contacto que se ha producido en niveles intermedios.
La advertencia de Vox
Concretamente, desvela que un diputado autonómico popular le dijo a «alguien» de su grupo: «Oye ya nos diréis qué hacemos y cuándo». Este dirigente de Vox, de hecho, expresa sus dudas: «No sé si ha sido iniciativa propia o qué». Pero, lo importante: «Nadie de la cúpula se ha dirigido ni a Gavira ni a nacional. Muy raro, la verdad. Así que seguimos igual».
La previsión que manejan en Vox es que Moreno «intentará tensar la cuerda al máximo e ir a una investidura y perderla». Un extremo que, «con la que está cayendo», consideran «acojonante». De momento, todo son cábalas. «Yo pensaba que no querían ni hablar», tercia otra persona de Vox. Pero el PP lo desmiente: habrá conversaciones.
A lo que en Vox replican: «Que no apuren porque no vamos a dar un ‘sí’ porque toca. Hay que negociar y eso lleva tiempo. Como en Castilla y León. Su negociación pinta que sería presentarnos un papel y aceptar. Y no será así. Queremos negociar medida a medida. Y en todos los ámbitos. Mejor que no apuren, porque no nos temblará el pulso en votar ‘no’ como hicimos en Extremadura».
Ni en el PP ni en Vox contemplan el peor escenario posible: una repetición electoral. Como avanzó este diario, Moreno contará con compañías en su proceso de negociación: Génova tendrá «sillas». En concreto, estarán presentes Miguel Tellado, secretario general, y Marta Varela, jefa de gabinete, para garantizar que el diálogo llega a buen puerto y existe una «coherencia» entre todos los acuerdos firmados. También aquí pinta que, sí o sí, caerá la «prioridad nacional» por algún lado. Un sintagma que Moreno calificó de «hueco».
El único interrogante es el reparto de «sillones». Vox no desvela sus aspiraciones. Pero si Abascal ha optado por enmendar su «espantá» de 2024 y regresar a los gobiernos autonómicos, cabe concluir que pedirá puestos en la Junta. Y el PP no quiere entregárselos.