La amistad es una de las relaciones más especiales que se pueden dar entre dos personas. Su definición lo explica de forma clara: puedes acumular muchas y muy variadas entre sí, son íntimas y recíprocas, te acompañan en cada etapa de la vida. Por todo ello, este vínculo es básico en la vida social de cualquier adulto, pero todavía hay más beneficios que se reciben de ella. La psicóloga Elena Puig Guitart recuerda que la amistad tiene un fuerte poder sobre la salud mental. Ella es psicóloga experta en psicología clínica y la herramienta de mindfulness, autora y divulgadora en redes sociales sobre su campo de estudio. Recientemente ha dedicado uno de sus vídeos a comentar aquellas facetas de la amistad que más nos ayudan a nivel mental. «Las buenas relaciones sociales son un gran predictor de tu salud mental », asegura. Alguien que mantenga amistades variadas, profundas y cercanas seguramente tenga un sistema emocional regulado. Esto se puede experimentar de forma personal e inconsciente, pero existe una evidencia científica que lo respalda. Elena explica que en ese vínculo se reciben 4 elementos de regulación emocional «que son oro» para el corazón y la mente. Insiste: «Las amistades y las buenas relaciones con los demás suman muchísimo a nuestro bienestar. De la misma manera que tener conflictos nos deja muy mal, con mucho malestar». El primer elemento que resalta es que los amigos « escuchan sin interrumpir ». Parece una obviedad pero esto no siempre se da en otras relaciones sociales, como las laborales o con los hijos: «Saben que no te tienen que dar una solución, que precisamente lo que necesitas es poder compartir». Además, cuando ya te has abierto y has compartido tus experiencias, los amigos responden de forma comprensiva: « No minimizan tu dolor ». «Tu dolor está ahí, y a pesar de que te quieren mucho y no te quieren ver mal, saben sostener tu malestar», afirma Elena. El tercer elemento que mejora el equilibrio mental es que « no compiten contigo ». Porque empatizan contigo son menos propensos a girar el discursos a ellos mismos con frases como 'es que a mí me ha pasado, a mí una vez me pasó que...'. Un amigo sincero no suele acer en «nada de eso, te escucho y te acompaño». Y el cuarto, «imprescindible» a ojos de la psicóloga, es que «te recuerdan quién eres y lo que te quieren». En un mundo en el que dependemos de nuestra proyección a futuro y de la indentidad que los demás proyectas sobre nosotros, un amigo te quiere tal y como eres ahora, en el presente. Además, te lo hacen saber a la cara. La amistad está llamada a ser recíproca. Igual que tú recibes el apoyo de tus amigos, debes aprender a ser un espejo de sus acciones y servir de apoyo para ellos de la misma forma, total y sincera. «Hoy en día escuchar y acompañar es un grandísimo regalo. Si tienes esas personas, cuídalas, y sobre todo trabaja en ti para ser también esa amiga que acompaña a las personas que quieres», concluye la psicóloga.