La gran pelea entre aficionados del Rayo Vallecano y el Crystal Palace en Leipzig
La ciudad de Leipzig vivió una noche de máxima tensión en las horas previas a la final de la Conference League entre el Rayo Vallecano y el Crystal Palace. Miles de aficionados de ambos equipos llegaron a Alemania para acompañar a sus clubes en un partido histórico, generando un ambiente de enorme expectación en las calles cercanas al estadio.
Durante la tarde del martes comenzaron a registrarse varios altercados entre grupos de hinchas en distintas zonas del centro de Leipzig. Según testigos y medios locales, se produjeron carreras, lanzamiento de objetos y enfrentamientos que obligaron a intervenir a las fuerzas de seguridad alemanas para evitar que la situación fuera a mayores.
La policía desplegó un importante dispositivo de seguridad alrededor del Leipzig Stadium y en las principales plazas de reunión de aficionados. El objetivo era controlar los desplazamientos masivos y separar a los seguidores ingleses y españoles antes del encuentro europeo, considerado de alto riesgo por las autoridades alemanas.
El ambiente ya venía cargado desde días antes debido a la importancia histórica del partido. Tanto el Rayo Vallecano como el Crystal Palace disputaban la primera final continental de su historia, lo que provocó una movilización masiva de aficionados hacia Alemania.
En Vallecas, la ilusión por la final también se trasladó a las calles y al propio estadio madrileño, donde se instalaron pantallas gigantes para seguir el encuentro. Más de 14.000 aficionados tenían previsto reunirse en el feudo rayista para apoyar al equipo desde la distancia.
Las redes sociales se llenaron rápidamente de vídeos mostrando los disturbios y el caos vivido en algunos puntos de Leipzig. Muchos usuarios compartieron imágenes de bengalas, enfrentamientos verbales y carreras entre aficionados, aunque otros destacaron que la mayoría de seguidores estaban disfrutando del ambiente festivo sin incidentes.
Pese a los episodios violentos registrados antes de la final, las autoridades confiaban en mantener la situación bajo control durante el partido. La UEFA y la policía alemana trabajaron conjuntamente para garantizar la seguridad en un evento que reunió a decenas de miles de aficionados en una de las noches más importantes para ambos clubes europeos.