El peligroso reto viral que escandaliza en Mallorca: alcohol, bofetadas y risas
La isla de Mallorca vuelve a quedar en el centro de la polémica por una nueva moda viral relacionada con el turismo de fiesta. En los últimos días han comenzado a circular en redes sociales varios vídeos en los que turistas participan en el llamado reto del «slapshot», una práctica que combina consumo de alcohol y agresiones grabadas para internet.
Las escenas, difundidas por la cuenta MallorcaViral, muestran a grupos de jóvenes en zonas de ocio nocturno realizando una dinámica que ha generado una fuerte oleada de críticas. En las imágenes se observa cómo una persona arroja un chupito de alcohol a otra y, segundos después, le da una bofetada mientras quienes rodean la escena ríen, aplauden y lo graban con sus móviles.
La propia publicación explica que «esta práctica consiste en tirar un chupito de alcohol a otra persona e, inmediatamente después, propinarle una fuerte bofetada en la cara».
Normalización de este tipo de comportamientos
Los vídeos han sido grabados en diferentes ambientes de fiesta, algunos de ellos abarrotados de gente y en plena vía pública, algo que ha incrementado la preocupación por la normalización de este tipo de comportamientos ligados al consumo de alcohol y al turismo de excesos.
Desde MallorcaViral denuncian además que «lejos de ocultarlo, los protagonistas graban estas agresiones en público entre risas, tratándolo como si fuera un simple juego para ganar interacciones en redes sociales».
Las reacciones no tardaron en multiplicarse. Numerosos usuarios criticaron la banalización de la violencia y alertaron sobre cómo determinados retos virales están traspasando límites cada vez más peligrosos en algunos destinos turísticos.
La publicación añade que «estas imágenes reabren el debate sobre los límites del ocio nocturno, el comportamiento de ciertos grupos y la preocupante normalización de la violencia vinculada al consumo de alcohol».
El fenómeno vuelve a poner el foco sobre algunos episodios de incivismo registrados en zonas turísticas de Mallorca, donde las autoridades y vecinos llevan años denunciando el impacto del turismo de excesos y la influencia de las redes sociales en la expansión de conductas cada vez más extremas