Marco Martos: “Nunca ha habido un pedido de perdón por el maltrato a los sanmarquinos”
Según la mayoría de docentes y estudiantes, que se han manifestado en diversos pronunciamientos públicos, la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) vive actualmente una grave crisis de gestión democrática. La toma de la Ciudad Universitaria, la suspensión de las elecciones sanmarquinas, las acciones en el Congreso para aprobar un cuestionado proyecto de ley que habilitaría la reelección de rectores y que, aseguran, favorece a la actual rectora Jeri Ramón, y la renuncia del Comité Electoral son señales de un grave deterioro que, se espera, termine con nuevos comicios universitarios. El primero en lanzarse como postulante al rectorado es el escritor, crítico literario, poeta, autor de más de 20 libros, expresidente de la Academia Peruana de la Lengua, dos veces decano de la Facultad de Letras y experto ajedrecista Marco Martos. Aquí habla de San Marcos que, como él dice, quieras o no, se vincula con todo lo peruano y, por supuesto, también con sus crisis.
¿Por qué decide postular al rectorado de la Universidad de San Marcos?
Es una decisión colectiva. No ha sido fácil convencerme de que vaya. Amigos me han estado solicitando eso y también he estado evaluando con mi familia si daba este paso. Yo he estado en cuestiones políticas muchas veces en mi vida. En los años 80, formé parte del grupo que políticamente apoyaba a Alfonso Barrantes, el político peruano que más admiro. En una ocasión, cuando Barrantes era candidato a alcalde, en la víspera de la elección, Humberto Martínez Morosini le dice, usted es revolucionario en una época en la que las revoluciones están fracasando. Barrantes le responde: Mire, en el Perú, un gobierno con que sea honrado ya es revolucionario.
¿Conoce de administración?
Conozco. Formé parte de El Diario de Marka; fui director en 1983. Años más tarde integré la Comisión del Pacto Ético del JNE y traté con todos los políticos que aspiraban a la presidencia o a la alcaldía de Lima. He sido decano de la Facultad de Letras dos veces y también, por elección, director de la Unidad de Posgrado de la universidad. Entonces, de administración sí conozco. La gente que considera que los poetas no sirven más que para hacer versos no me conoce.
Se dice que San Marcos es difícil de gobernar ¿Está seguro de lo que va a enfrentar?
Una cosa son las elecciones y otra es gobernar. Y para gobernar desde una facultad se tiene que conciliar, de alguna manera, con el rectorado. Y, a su vez, el rector puede tener cualquier posición política, pero debe coordinar con los poderes del Estado, puesto que la mayor parte, o la mitad, de los ingresos de San Marcos viene del erario público.
¿Cómo juzga la gestión de Jeri Ramón?
Yo tuve un grupo en la Facultad de Letras, Patio de Letras, y la doctora Jeri se contactó conmigo cuando aspiraba al rectorado y decidimos apoyarla. Y nosotros, como Patio de Letras, apoyamos a Jeri, pero nos fuimos decepcionando de los detalles de su administración conforme pasó el tiempo.
¿Por qué la decepción?
Nunca se nos consultó nada y creo que ese fenómeno se ha ido repitiendo. Ha estado rodeada de gente muy allegada y no ha hecho algo colectivo. Pero, claro, hay algo que no se puede negar a su favor: la universidad ha pasado una crisis y se ha mantenido.
Pero ha decidido reelegirse.
Sí, sé que ha estado haciendo gestiones para reelegirse y la verdad es que eso no va, ni las personas allegadas a mí lo aceptan. No quisiéramos que haya reelección de autoridades. La ley ahora no lo permite, pero hay quienes siguen insistiendo en que se cambie la ley y así permitir una reelección.
Una crítica es que mientras en el Congreso se hacían contrarreformas y se debilitaba la Sunedu, Jeri se dedicaba a dar medallas a diversos personajes ¿San Marcos merecía tener otro tipo de presencia pública?
Claro, hay homenajes que se pueden hacer, pero dar medallas a personajes políticos no tiene sentido, y menos en un mismo acto dar a tres. Creo que el doctorado honoris causa de San Marcos es una distinción que se debe otorgar de forma medida y estudiada a personas que sí lo merezcan; es decir, no hacer un honoris causa cada semana... No creo que ningún rector de San Marcos repita eso, no está bien.
En la gestión de Jerí hubo hechos de violencia, intervenciones policiales…
Hubo estudiantes y personas que llegaron de otras partes del país. Fueron acogidos por el rector de la UNI, pero cuando ingresaron a San Marcos, la policía, con autorización de Jerí, entró. Hemos visto cómo tenían a sanmarquinos que circulaban libremente en el suelo, como prisioneros de guerra. Eso nunca se ha visto. Y por ello nunca ha habido una disculpa real, un pedido de perdón por el maltrato a los sanmarquinos. Eso no lo olvidamos.
¿Cómo planea enfrentar los efectos de las contrarreformas del Congreso?
Este Congreso, que ha dado esas leyes, que no solamente limitan eso, sino que en general protegen acciones que la Constitución rechaza, es un Congreso que ya tiene que pasar, en el sentido total de la palabra. Es necesario que las fuerzas democráticas se unan en el Parlamento para cambiar estas leyes. Y allí estaremos nosotros, como sanmarquinos y ciudadanos peruanos, apoyando la derogación de esas leyes que perturban el cumplimiento estricto de la Constitución peruana.
Será difícil. Prácticamente las mismas fuerzas van a controlar el próximo Congreso.
Te pongo un ejemplo: el sacerdote belga Hubert Lanssiers. Profesor en el colegio Recoleta, capellán de prisiones. Un hombre bueno, que tenía contacto con los presos más difíciles y, en su colegio, los jóvenes lo admiraban por ser un hombre bueno. Fue elegido presidente de una comisión que decidía qué presos acusados seguían en la cárcel o salían y, gracias a él, muchos detenidos acusados de terrorismo, que no eran miembros de los grupos terroristas, salieron libres. Quiero decir, sí es posible que algunas personas penetren en quienes no piensan como ellos e influyan. Yo confío en que aparezcan muchos Lanssiers.
¿Por qué la comunidad universitaria podría confiar en su liderazgo?
Creo que las personas que son de San Marcos y han participado en el gobierno me conocen, yo aspiro siempre a la conciliación y a que haya una relación democrática. No es posible, como se dice que ocurre, que el rector esté enemistado con una facultad y tenga preferencias amicales. Todas las facultades son importantes para el conjunto de la universidad.
Es el caso de San Fernando.
La Facultad de Medicina es una joya de San Marcos, sus egresados alcanzan altos niveles. Una de las aspiraciones que el rector debe tener es conciliar con esta facultad, por ejemplo, para un proyecto como la construcción de un hospital universitario. Siendo rector lo impulsaría con todas mis ganas. Y hay otra aspiración que mi grupo, San Marcos 500, desea realizar: tener un segundo espacio cultural fuera del campus universitario y que alivie la presión en La Casona del Parque Universitario.
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“Celebrar con una fiesta
ha sido una provocación”
Los estudiantes tomaron la universidad y la reacción ha sido la suspensión de elecciones ¿cómo evalúa este momento?
En San Marcos hay una tradición de protesta que suele estallar cuando no se escucha. La protesta expresa una voluntad mayoritaria de los estudiantes de cambiar la situación y, en ese sentido, distintos grupos de profesores, uno de los cuales es aquel en el que estoy yo, llamado San Marcos 500, estiman que hay que atender esta presión estudiantil, porque ellos tienen los mismos derechos que profesores y trabajadores. Hay que recordarles a todos que la universidad no existe sin estudiantes.
¿La suspensión electoral le parece adecuado?
Me parece muy lamentable. Pero, si miramos los hechos, ya se hizo, entonces hay que ver qué hacemos a partir de ahora, y lo que tendría que hacerse es nombrar otro comité —que renunció este miércoles 20— y atender estas demandas que no son solo de los estudiantes, sino de muchísimos profesores, entre los que me encuentro.
Mientras ocurría la protesta, las autoridades, incluida la rectora, celebraban el aniversario.
Celebrar de esa manera, con una fiesta, como si nada hubiera pasado, ha sido una provocación que ha terminado exacerbando aún más los ánimos. Normalmente el aniversario es una reunión que se hace siempre con alegría y no en tensión, como ha sido en este caso.
La suspensión hace posible que el proyecto para la reelección de autoridades universitarias se pueda aprobar en el Congreso, ¿piden que se elimine de manera definitiva?
Sí, hacemos esta demanda al Congreso y a las fuerzas políticas del país. No puede ser que, en vísperas de la elección general del país, San Marcos sea un lugar de conflicto.
¿Acabará finalmente la crisis en San Marcos?
San Marcos siempre ha salido de las crisis. Ha sido cerrada algunas veces por dictadores, como Sánchez Cerro, pero ha durado más que ellos, y eso también va a ocurrir en esta ocasión.