La historia de la humanidad se ha desarrollado gracias a grandes motivaciones, como el amor, el conocimiento o la supervivencia. Entre todas las que se nos pueden imaginar hay una que ha ocupado un papel protegonista en el suceder de los sistemas políticos en Occidente: la riqueza . La riqueza -entendida como acumulación de bienes materiales- se ha ganado un hueco en la lista de objetivos vitales de millones de personas. Un rico en el mundo contemporáneo se define por la abundancia de dinero, lujo y pertenencias; lo que se traduce en otros bienes inmateriales de incalculable valor, como la libertad, la seguridad y las oportunidades. Viendo que este concepto es un punto central en nuestra historia y en nuestra vida particular como individuos, se puede enumerar una larga lista de pensadores que a lo largo de los siglos compartieron sus ideas acerca de cómo actuar frente a esta realidad. Hoy destacamos a Séneca . Este romano nacido en la Hispania del siglo I a. C. desarrolló toda una teoría acerca de la riqueza y el desapego. Su característico punto de vista estoico nos puede ayudar a los lectores del siglo XXI a extraer algunas ideas prácticas acerca de esta situación todavía vigente. Séneca vivió entre los años 4 a. C. y 65 d. C. Dedicó su vida al teatro, la abogacía, la política, la poesía y otras disciplinas populares en la Antigua Roma. Se conoce que nació en Córdoba y que murió en Roma después de años al servicio del emperador Nerón. En ese tiempo trató de enseñarle al líder y a otros discípulos que la riqueza debe entenderse lejos del plano material. Séneca dejó escrito en sus 'Cartas a Lucilio' una cita que ha pasado a la historia y nosotros rescatamos hoy. Concretamente, en su Epístola II afirmó: «La verdadera riqueza es no desear nada» . Además, en esta misma carta y en otros escritos como 'Sobre la felicidad', expresó la misma idea con distintas variantes célebres: «No es rico el que tiene mucho, sino el que desea poco» y «La verdadera felicidad no consiste en tenerlo todo, sino en no desear nada». Con estas palabras el filósofo nos quiere enseñar que la libertad y la paz interior no provienen de acumular bienes externos, sino de dominar nuestros propios deseos. Para Séneca, mientras más cosas anhelamos, como dinero, fama, placeres, más esclavos somos de esas necesidades artificiales , pues vivimos en un estado constante de carencia e insatisfacción. En cambio, al entrenar la mente para conformarse con lo que ya se tiene y eliminar los deseos superfluos, uno alcanza una autosuficiencia inquebrantable. Así, la auténtica riqueza no se mide por lo que se posee, sino por la ausencia de anhelos que nos atormenten; es la serenidad de quien ha aprendido a no necesitar nada más allá de lo esencial. Lejos de demonizar el dinero, el estoico lo consideraba un preferible indiferente: es útil tenerlo, pero no define el éxito, la felicidad ni el valor moral de una persona. Hoy en día podemos reflexionar acerca de estas palabras y sobre nuestra ansia de riqueza material, del tipo que sea.