Descifrando a Shakespeare
Aunque tal vez no quede muy bien confesar ciertas cosas en determinados ambientes gazmoños, a estas alturas de su vida, con la carrera teatral que arrastra ya a sus espaldas, Sergi Belbel se puede permitir el lujo de decir lo que de verdad piensa incluso de las cosas más sagradas. Y una de ellas, cómo no, es ‘Hamlet’.
Sin poner en duda la calidad literaria de Shakespeare ni el valor dramático y cultural de esta obra, sino más bien embelesado por lo uno y por lo otro, el dramaturgo y director catalán reconoce, con una modestia que le honra, no estar muy seguro de captar todos los significados que contiene el texto del Bardo: “Cuando en mis inicios profesionales, en los años 80, vi en Aviñón el mítico montaje de ‘Hamlet’ que hizo Patrice Chéreau, supe que jamás dirigiría esta obra, porque nunca iba a estar a la altura. Siempre que la veo representada, y la he visto muchísimas veces, siento que algo se me escapa, que no llego a esa amplitud filosófica, política y vital del protagonista. Me gustaría que el teatro fuera un vídeo y yo tuviera un mando a distancia para poner en pausa la acción cuando Hamlet estalla por el quinto verso, porque yo todavía estoy pensando en cosas del primero”.
La osadía de Belbel
Pero la osadía de Belbel va más allá de expresar en voz alta lo que todos pensamos y callamos por vergüenza; lo que él ha hecho con sus dudas, generadas a su vez por las propias dudas del príncipe de Dinamarca, es nada menos que una obra unipersonal con formato de Stand-up Comedy, aunque dice él que en este caso debería llamarse más bien “Stand-up Tragedy”. Enric Cambray es el actor encargado de sostener en escena este esforzado trabajo donde todo lo poético y reflexivo está teñido de humor.
Curiosamente, a pesar de sus dos horas de duración, la función solo abarca el primer acto del original. De ahí el título: ‘Hamlet. 01’. Son tantas las ventanas que va abriendo Shakespeare que le ha resultado imposible al director ir cerrándolas todas en un solo espectáculo. Pero esto no significa, ni mucho menos, que haya renunciado a la totalidad del empeño. De hecho, en Cataluña ya se ha estrenado la segunda parte, que se corresponde, como es lógico, con el acto II; y el sueño de Belbel, si el proyecto sigue contando con el aplauso del público, es completar en sendos montajes los cinco actos del texto primigenio.
- Dónde: Teatro Español, Madrid. Cuándo: hasta el 21 de junio. Cuánto: 18 euros.