Los socios no abandonarán a Sánchez pero temen que Junts sí lo haga
Entre los socios de izquierdas del Gobierno hubo un antes y un después en su opinión sobre la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero. Cuando saltó la noticia, muchos fueron escépticos, deslizaron acusaciones de posible "lawfare" y lo enmarcaron en un contexto de guerra sucia por parte de la derecha para desgastar al Ejecutivo de Pedro Sánchez. Eso fue el antes, y sucedió el martes.
Sin embargo, el miércoles la imagen era bien distinta. Todo el mundo que lo quiso pudo leer el auto del juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama y la situación adquiría tintes más serios. Ya no se podía despachar con la ligereza que esperaban y las caras eran largas. Ahora sí veían al Gobierno "tocadísimo", como reconocía ayer uno de estos socios en el Congreso.
Aunque de momento estos socios de izquierdas no valoran la posibilidad de dejar caer a Sánchez, ni Sumar de salirse del Ejecutivo, algunos sí empiezan a temer que haya movimientos en el lado derecho de la mayoría de investidura y posan sus miradas en Junts. "Si Junts quiere cargarse al Gobierno, ahora lo tiene a huevo", aseguraba esta misma fuente.
El partido de Carles Puigdemont lleva tiempo distanciándose del Ejecutivo de Sánchez al considerar que no está cumpliendo con sus acuerdos y, sobre todo, al notar que su cercanía le estaba perjudicando electoralmente en Cataluña. Sin embargo, a pesar de ese enfado y distanciamiento que escenifican cada vez que pueden, tampoco han querido dar el paso de sumarse a la derecha en una moción de censura porque eso sería alinearse con el PP y Vox.
Pero algunos socios consideran que la imputación de Zapatero es lo más cerca que va a estar Junts de encontrar una excusa para dar ese paso y sumarse a una moción de censura para echar a Sánchez de la Moncloa. Además, tras la detención de Santos Cerdán, Zapatero era el único interlocutor que quedaba entre Junts y el PSOE y, aunque todavía queda un largo camino para ver en qué queda su situación judicial, su figura ya ha sido políticamente desactivada.
En el PP, sin embargo, no están dando signos públicos de estar trabajando en esta vía de la moción de censura. A pesar de que Vox lo volvió a poner encima de la mesa estos días y le pidió a Alberto Núñez Feijóo que la presentara, los populares sólo quieren hacerlo si es para ganarla y ahora mismo no parece que cuenten con los apoyos para hacerlo. Además, no confían en Junts, ya que la experiencia de esta legislatura ha demostrado que si algo saben hacer los independentistas catalanes es complicarle la vida a los partidos "españoles".
Mientras la derecha deshoja la margarita, los socios de izquierdas de Sánchez no se están planteando retirar su apoyo o apoyar a la derecha. Cada uno por motivos distintos, pero todos tienen interés en que siga en la Moncloa. De hecho, gran parte del debate en el que está sumida la izquierda estos días consiste en cómo obtener la mayor representación posible en las próximas elecciones generales, precisamente, para que siga habiendo un Gobierno de izquierdas. Es decir, para que Sánchez siga siendo presidente, ya que ha verbalizado su intención de volver a presentarse para otro mandato.