Mario Vilau evoluciona bien tras rozar la tragedia con una femoral contusionada en Las Ventas
La enfermería de la plaza de toros de Las Ventas ha vuelto a erigirse en el epicentro de la preocupación médica en el ecuador del mes de mayo. El novillero catalán Mario Vilau permanece ingresado en la Clínica La Fraternidad Muprespa-Habana de Madrid tras resultar herido de gravedad durante el desarrollo de la segunda novillada de la Feria de San Isidro. El joven espada de Llobregat, que hacía su presentación oficial en la Monumental madrileña, fue prendido de forma certera durante la faena de muleta al quinto utrero de la divisa de Fuente Ymbro, un ejemplar complicado que se lo echó a los lomos en un descuido lidiador y le caló la pierna izquierda.
El parte facultativo emitido tras la intervención quirúrgica describe una "herida por asta de toro en la cara anterior del tercio superior del muslo izquierdo con una trayectoria ascendente de 15 centímetros. La violencia del pitón produjo un severo destrozo en las fibras del músculo sartorio y, de manera crítica, llegó a contusionar directamente la arteria femoral". El doctor Máximo García Padrós, cirujano jefe del coso, ha confirmado que el torero rozó una tragedia mayor y que tuvo mucha suerte al no seccionarse el vaso sanguíneo principal de la extremidad. Las primeras veinticuatro horas son cruciales para supervisar que el injerto natural no presente ninguna complicación vascular o circulatoria secundaria.
La secuencia del percance puso de relieve la extrema dureza física de los profesionales del sector. Pese a sufrir una profusa hemorragia que fue empapando visiblemente su vestimenta, Vilau rechazó el traslado inmediato a los servicios médicos. El novillero se colocó un torniquete de urgencia en el ruedo para contener el sangrado, asumió la muerte del astado de Fuente Ymbro y ejecutó la suerte suprema por su propia mano antes de retirarse a la enfermería por su propio pie. Los cirujanos retiraron el vendaje de compresión en la camilla y procedieron a operar bajo anestesia general, apuntando que el estado de excitación, la tensión del momento y el perfecto funcionamiento muscular impiden que el torero experimente el dolor de la herida de manera inmediata.
Desde el centro hospitalario, Mario Vilau ha manifestado encontrarse estable y con un estado de ánimo óptimo, restando importancia a la extensión del daño físico recibido. El catalán ha argumentado que las cornadas forman parte indispensable del precio a pagar por el sueño de querer ser torero, anteponiendo la enorme satisfacción moral de haber cortado una oreja en su primer oponente y el posterior reconocimiento de la afición de Madrid. Si el proceso clínico evoluciona según los parámetros normales y se descartan infecciones, el equipo de García Padrós prevé autorizar el alta hospitalaria hacia su domicilio particular en el plazo de dos o tres días para iniciar la posterior rehabilitación de la masa muscular dañada.
Fernando Adrián, bajo tratamiento por una cornada envainada
El parte de percances derivados del abono de San Isidro incluye también un diagnóstico tardío para el matador madrileño Fernando Adrián. Tras consumar su salida a hombros por la Puerta Grande, el diestro comenzó a notar fuertes molestias y tirantez en la zona de las pantorrillas. Al someterse a una ecografía de control en un centro médico especializado, los doctores han hallado un fuerte hematoma interno compatible con una cornada envainada con inflamación severa en el gemelo de su pierna derecha. Adrián se ha puesto de inmediato en manos de los fisioterapeutas para iniciar un tratamiento de drenaje y compresión con el firme objetivo de reducir la lesión y asegurar sus próximos compromisos veraniegos.