El dilema del PP tras Andalucía se llama Ayuso
Los resultados andaluces han avivado una discusión soterrada, pero muy real, que existe dentro del PP sobre qué modelo sirve mejor para competir con Vox y para llegar a La Moncloa: la “vía Moreno” o la “vía Ayuso”. En estas elecciones, el "aparato" popular había fiado todas sus expectativas a la idea de que Juanma Moreno iba a demostrar que el PP podía absorber voto de Vox desde la moderación, la gestión y el perfil institucional. La victoria es incontestable, pero la caída en escaños, y no haber apuntalado de la mayoría absoluta, coloca el foco de la discusión interna en la figura de la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, a la que se dejó fuera de la campaña para que su discurso no chirriase en el marco argumental que habían elegido los ideólogos de la estrategia andaluza.
La gran apuesta inicial de Alberto Núñez Feijóo consistía en crecer por el centro, desmovilizar al PSOE y reducir a Vox a fuerza residual. Pero la evolución del equilibrio de poderes dentro de la derecha ha obligado a recomponer esta hoja de ruta y adaptarla a cada uno de los territorios.
Ayuso sigue siendo vista por una parte muy importante del electorado, y de muchos cuadros territoriales, como la única dirigente capaz de competir emocionalmente con Vox sin entregar el espacio ideológico de la derecha. Precisan que "no es porque copie a Abascal", sino porque es la que mejor entiende el clima político que alimenta a Vox: confrontación cultural, patriotismo, inmigración, hartazgo fiscal, rebeldía frente al establishment y una política mucho más emocional que tecnocrática.
El resultado andaluz está activando a esta corriente que cree que, aunque Moreno siga siendo el modelo institucional ideal, Ayuso es el “mirlo blanco” electoral que conserva el PP para evitar fugas masivas hacia Vox en un ciclo político cada vez más polarizado.
En Andalucía se evitó deliberadamente “ayusizar” la campaña. Moreno quería blindar el perfil andaluz moderado y huir de cualquier estética de guerra cultural. Su equipo levantó incluso un “muro” contra discursos que acercaran al PP demasiado a Vox. Y ahora la pregunta que surge es si ¿debió estar Ayuso más presente? En privado, dentro del PP hay dos tesis totalmente opuestas.
La primera, sostiene que sí. Que el PP cometió un error al esconder a Ayuso en el tramo decisivo porque Vox convirtió la campaña en un plebiscito identitario sobre seguridad, Guardia Civil, narcotráfico y confrontación con Sánchez. Y ahí Ayuso habría conectado mucho mejor que Feijóo o que el tono institucional de Moreno. Los partidarios de esta visión creen que Vox movilizó a una parte del electorado emocional de derechas mientras el PP seguía hablando como partido de gestión.
La segunda tesis -la dominante en el entorno de Moreno- dice exactamente lo contrario: que la entrada de Ayuso habría destruido la “vía andaluza”, habría movilizado más a la izquierda y habría facilitado que Vox creciera todavía más absorbiendo el voto ideológico duro. Es decir: creen que Ayuso polariza tanto que beneficia también a Abascal.
En suma, esto sintetiza ese dilema nacional en el que están los populares. La idea de que Feijóo necesita ser moderado para cuidar su perfil presidencialista choca con un ciclo político europeo y español que se está moviendo hacia escenarios emocionales, identitarios y muy polarizados, donde Ayuso conecta mejor con parte del electorado conservador que ya no cree en discursos centristas clásicos.
Por eso, tras las elecciones de este domingo, están más activos los que han llegado a la conclusión de que la “vía Moreno” gana elecciones, pero quizá ya no basta para gobernar solos. Mientras que la “vía Ayuso” es la única capaz de disputar a Vox el terreno sentimental de la derecha. El problema es que ambas estrategias son casi incompatibles y que Madrid y Andalucía no tienen nada que ver desde el punto de vista sociológico. "Juanma ha conseguido una mayoría aplastante que no habría podido revalidar copiando las falacias de Vox", sentencian en su entorno.