Adiós a la era Orbán: Los nuevos vientos de Hungría que impactan a Ucrania y a la Unión Europea
Un baile alocado y estrambótico del nuevo ministro de Salud, Zsolt Hegedus, en el Parlamento húngaro el pasado 9 de mayo, puso una raya de por medio respecto al gobierno anterior del populista Viktor Orbán, que estuvo 16 años al frente a una derecha ultraconservadora de Hungría.
El baile de Hegedus refleja la alegría que existe en la nueva administración del nuevo primer ministro Peter Magyar, de 45 años, por “el cambio de régimen” que promete ante la hegemonía de Orbán.
“Pido a todos los diputados del Parlamento que escuchen lo que han expresado los húngaros: los ciudadanos no quieren un cambio de Gobierno, sino de sistema”, dijo Magyar, a orillas del río Danubio.
El pasado 12 de abril, Magyar, con su plataforma Tizsa, obtuvo una aplastante victoria con la que obtuvo 141 escaños de los 199 del Parlamento húngaro. En tanto, el partido de Orbán, Fidesz, consiguió 52.
Hungría estuvo sumida en la corrupción de Orbán durante más de 15 años: hizo millonarios a allegados al frente de empresas públicas y privadas; capturó la mayoría de medios de comunicación; reformó la Constitución y la leyes electorales para perpetuarse en el poder y destruyó la independencia de los jueces.
El resultado es que Hungría tiene el nivel de vida más bajo de la Unión Europea (UE), inflación récord, recesión técnica recurrente y 33.000 millones de euros en fondos europeos bloqueados por violaciones del Estado de derecho.
Magyar promete restaurar el Estado de derecho y desmontar esa suerte de autocracia en el centro de Europa. Hay un enorme consenso para sacar adelante las reformas internas: judicial, mediática y educativa, pero será un enorme reto para el joven mandatario.
Magyar no solo operará a nivel interno, sino que apunta a cambiar las relaciones con la Unión Europea, organismo con el que Orbán tuvo cruentos enfrentamientos. La victoria de Magyar ha puesto en entredicho también las relaciones que Orbán mantuvo con China, Donald Trump, Vladimir Putin y Benjamín Netanyahu.
“La derrota de Orbán supone, por tanto, un revés simultáneo para Moscú, para el ecosistema MAGA (de Trump en Estados Unidos) y para la narrativa del populismo nacionalista como alternativa viable al modelo liberal europeo”, analizó la experta en geopolítica, Valentina Martínez Ferro, directora del centro de pensamiento OIKOS, en el análisis Hungría: transición, retos y proyección exterior.
Sanciones a colonos israelíes
La última medida de cambio ocurrió este 11 de mayo, cuando los ministros de Relaciones Exteriores de la Unión Europea acordaron nuevas sanciones contra colonos israelíes extremistas que ejercen violencia contra palestinos en Cisjordania. Estas sanciones estuvieron bloqueadas por meses por Orbán.
La violencia en Cisjordania - ocupada por Israel desde 1967 - se intensificó desde que el ataque del movimiento islamista palestino Hamás contra Israel el 7 de octubre de 2023 desencadenó la guerra en Gaza.
Estas nuevas sanciones han disparado las esperanzas de que el nuevo Gobierno desbloquee varios expedientes atascados por el veto de Orbán.
Orbán renuncia como diputado
En medio de todo, Orbán aseguró que renunciaría a su escaño como diputado porque “en este momento no soy necesario”. Después de la aplastante derrota que sufrió su partido, el político de 62 años dijo que se dedicará a la reorganización del campo nacional.
Días después, Magyar dio otro paso determinante: anunció que su gobierno hará públicos los archivos de la época comunista en octubre.
“El 22 de octubre, un día antes del 70 aniversario de la Revolución Húngara de 1956, cumpliremos una de las promesas más importantes del cambio de régimen: haremos que el material de archivo existente sea público y accesible”, escribió en Facebook.
Levantamiento del veto a Ucrania
Desde antes de tomar formalmente el poder, el nuevo primer ministro dio el primer paso determinante con el apoyo a la aprobación de 90.000 millones de euros para que Ucrania continúe con la guerra contra Rusia. Este era otro veto determinante que había impuesto Orbán. El levantamiento, por tanto, permitirá que la Comisión Europea abone un primer tramo de este préstamo adoptado en diciembre.
Este préstamo permitirá que Ucrania financie la guerra contra Rusia durante el periodo 2026-2027. Unos 60.000 millones se dedicarán a este esfuerzo bélico y 30.000 millones a asegurar el funcionamiento del Estado.
Orbán fue siempre una excepción entre los dirigentes de la UE por su cercanía al presidente ruso Vladimir Putin y las críticas a Ucrania. De hecho, basó su campaña en la narrativa de que los males económicos del país tenían su origen en la guerra en Ucrania y que solo se podría agravar con la concesión del crédito de 90.000 millones de euros para Ucrania.
El partido de Orbán se presentó como la única garantía de mantener a Hungría al margen del conflicto y conectada a una Rusia proveedora de energía barata y de estabilidad.
El manejo con Ucrania y Rusia
Aunque el levantamiento del veto marcó una diferencia, todavía hay escepticismo por un cambio radical. El nuevo primer ministro de Hungría ha dejado claro que Hungría no participará directamente en los mecanismos de apoyo militar que puede prever la Unión Europea para Ucrania.
Magyar ha calificado a Rusia de agresor y amenaza para Europa, pero no ha expresado disposición a apoyar la participación húngara en la asistencia militar. Y sobre la adhesión de Ucrania a la UE, Magyar ha eludido cualquier toma de postura clara.
En tanto, en materia energética, el nuevo gobierno continuará la compra de petróleo ruso, aunque se ha fijado como objetivo la diversificación de fuentes.
Este es el pragmatismo o realpolitik que está practicando, de momento, el nuevo gobierno de Magyar. A futuro se espera que se quiebren los lazos económicos que había con Rusia, aunque probablemente se haga con el pasar de los meses.