La ultraderecha francesa privatizará la televisión pública si llega al Elíseo en 2027
Un polémico informe parlamentario sobre la radio televisión pública francesa ha desatado una tormenta política a un año de unas cruciales elecciones presidenciales para el futuro de Francia y de Europa. Con el resto de candidatos aún por definir, es la ultraderecha la que va marcando el paso en este como en otros debates con la dupla Marine Le Pen – Jordan Bardella liderando los sondeos y a la espera de saber el próximo 7 de julio si es el delfín el que toma el testigo de la líder ultraderechista si ésta es finalmente inhabilitada por la justicia por el caso de desvío de fondos europeos.
Bardella ha anunciado que privatizarán los medios públicos en caso de llegar al poder en 2027. Con tono beligerante desde hace tiempo contra France Télévisions y Radio France, el presidente del Reagrupamiento Nacional lleva tiempo enumerando los grandes males que, en su opinión, representa la radiotelevisión pública: deriva financiera, gestión interna y militancia política ”que consiste en desenterrar todo lo más sectario que tiene la izquierda caviar” según sus propias palabras. Bardella ha elogiado el trabajo del eurodiputado también ultraderechista Charles Alloncle quien, tras seis meses de trabajo en comisión parlamentaria cargada de polémicas y numerosos incidentes, ha presentado una batería de conclusiones que han criticado en bloque el resto de formaciones políticas. Tanto de la izquierda como del centro, y también en buena parte de la derecha moderada. Los trabajos de la comisión se habían iniciado a petición de la UDR, el pequeño partido del dirigente Éric Ciotti, aliado de Marine Le Pen, quien protagonizó un sonado divorcio de Los Republicanos antes de las legislativas de 2024.
“Todos somos hijos de la radiotelevisión pública francesa”, dice el informe de Charles Alloncle, que enumera una larga lista de programas emblemáticos para luego disparar contra un montón de males, empezando por una crisis financiera y una desconexión. El parlamentario señala ejemplos que, en su opinión, ilustran “sesgos militantes”, “una hostilidad selectiva y asumida” hacia el Reagrupamiento Nacional por parte de ciertas figuras de la televisión o la radio públicas, o “el humor erigido en expresión militante”.
El informe preconiza 80 recomendaciones que incluyen la fusión de canales, a veces de naturaleza distinta, un recorte considerable en el área de deportes y la supresión directa de algunos canales como el infantil France 4. Con ello, dice el informe, se conseguiría un ahorro de más de 1.000 millones de euros de los 4.000 mil que recibe el sector audiovisual público del Estado. El informe fue colgado esta semana en la web oficial del Reagrupamiento Nacional, lo que muestra a las claras su alineamiento.
La clase política ha criticado duramente lo que muchos consideran el nuevo chivo expiatorio de la ultraderecha francesa. Empezando por el propio presidente de la comisión, el diputado conservador Jérémie Patrier-Leitus, quien acusó a Charles Alloncle de querer “preparar el terreno” para una privatización de France Télévisions y Radio France como ya dice claramente Bardella. “¿Todo esto para llegar a esto? A un texto que pretende reforzar el sector audiovisual público proponiendo su debilitamiento histórico”, reaccionó en X la presidenta de France Télévisions, Delphine Ernotte.
Algunos sectores de la derecha reconocen ciertas disfunciones del audiovisual público pero no por ello estiman una privatización que incluso genera dudas a nivel legal y, según muchos juristas, podría ser aplacada por el Constitucional, chocar con Bruselas y plantear numerosos quebraderos irresolubles, empezando por la propia competencia con el resto del sector audiovisual. En la izquierda, Mathilde Panot, jefa de los diputados de La Francia Insumisa, considera que se necesita un sector audiovisual público “a la vez independiente, con recursos suficientes -lo cual no es el caso- y también pluralista”. Y se apuesta justo por una mayor financiación de los medios públicos rescatando el impuesto por tener televisión en casa, que fue eliminado por Macron al principio de su mandato. Precisamente, el actual presidente ha querido reformar en varias ocasiones la radio televisión pública para hacerla más competitiva con la idea de crear un holding mediático que desde el Elíseo se vendía como la BBC francesa. La oposición de trabajadores y sindicatos ha sido intensa y la última en fracasar en el intento fue la exministra de Cultura, Rachida Dati.
Mientras la izquierda buscar reforzar la financiación de France Télévisions vía impuestos y el centro y la derecha una eventual reforma que produzca sinergias y competencia, la ultraderecha opta por una vía, la más radical, con una privatización que genera muchas dudas legales pero también ciertos aplausos entre votantes del RN que consideran que sus propuestas e intereses andan desaparecidos de la radio y televisión de todos. Lo que ya parece claro es que este debate será uno de los que centren la campaña para 2027 y que, a partir de ahora, exigirán un posicionamiento a los candidatos que vayan apareciendo de cara a la carrera al Elíseo.